close

Member Login

Please log in to cast your vote for damepistachos.

Forgot your password?
 
close
You will be charged 0 for this gift when you post your comment.
This gift will be added to your comment for free!
 

DAME PISTACHOS

damepistachos

En el año 2004 abrí mi primer fotolog (/nolikeothers) Con el tiempo me cansé tanto que decidí …   More

Recent Photos

1/2/10
9/10/09
9/9/09
9/8/09
8/31/09
8/28/09
RSSRSS
2010
Canon EOS 350D
Permalink | Share: Email Facebook Other

2010

1/2/10
Es cierto que en los aeropuertos la gente llega y se va llena de emociones, por aquello de los reencuentros, de las despedidas, la estimulación del destino… Esas cosas que a mí personalmente me encantan, pero que disimulo con soltura. Al subir al avión, confieso, estuve a punto de salir corriendo antes de que cerraran la puerta. No quería volver a Madrid, no. Pero, al final, he vuelto. Me ha costado, pero he vuelto (y espero que por otro lado haya quedado aclarada la confusión de no querer volver y tener motivos de peso y razones que me motivan a hacerlo y estar aquí con una enorme sonrisa…) Dos horas y quince minutos dan una oportunidad para meditar sobre todo y nada y, a la vez, sobre los últimos doce y trece meses. Da miedo, lo sé, pero los últimos días mi mente se ocupó de no pensar en todo eso. Ahora que ya es 2010 es inevitable, o hago que sea así, aunque yo mismo me aburra. Y es que no he sido muy consciente de este tiempo, de hecho ha pasado todo tan rápido que sentarme aquí a las 11:30 del segundo día de este año es un reto bastante claro.
Ahora me sale un “Ay” en voz bajita por los que cayeron en el camino, aunque también me gusta acompañarlo de un pequeño suspiro. Estén donde estén. Y es que uno se hace mayor y se encuentra con que su pequeño asteroide se hace cada vez más grande, o quizá es que se va quedando más vacío. No lo sé, ni me apetece saberlo. Pero por muy grande o pequeño que sea el asteroide, en él quedan muchas cosas acontecidas y muchos huecos donde dar lugar a las que están por acontecer.
Yo siento si este año las desapariciones se han convertido en costumbre. Si he dejado de llamarte para pasar a escribirte un mensaje, si después te he mandado un email intentando subsanarlo todo, o si hoy ni te escribo ni sé de ti. Aunque haya motivos, aunque no los haya, ahí estás tú y aquí estoy yo. Y me lees, ¿verdad?
El tiempo enseña, o uno aprende lo que quiere con el tiempo. La vida es tan cómoda como un sofá, o como un colchón lleno de chinches, pero cuando hay sueño acabamos durmiendo en cualquier rincón, ¿no? No herimos con intención, es el corazón que a veces nos vuelve locos. Locos por no aguantarnos, locos de rabia, de ira y de emoción. Y a veces, desato la tormenta o se desata sin que pueda hacer nada.
No haré listados de las dos mil diez buenas intenciones que puedo escribir en un momento. No. Simplemente, me quedo con la intención de no olvidar lo bueno de los últimos doce meses para que en los próximos, lo tenga tan presente que convierta el nuevo año en algo bueno sólo con recordarlo. Con recordarlo todo, desde las Navidades a -10 ºC, los enfados de colegio, los desfases improvisados, nuestro Patatus y nuestras cerves, los enamoramientos de transporte público, tu viaje fugaz a Madrid, dejarte mis ilusiones para que devolvérmelas a la vuelta de Holanda, ver cómo has crecido después de casi siete años, decirle adiós al primer cuarto, darte más pistachos y más A y B, comprender que el capricho puede ser inevitable, dejar de fumar (y volver a demanda), crear nuestros momentos de felicidad y tinto de verano, dar vueltas por Madrid buscando el Ikea de Alcorcón, pasear por Pontevedra y cruzarse con medio mundo, tumbarse en Málaga a respirar, dormir y dormir más. Los agobios, las entregas, saber que es imposible coordinar veinte caras largas, que es imposible dominar a quien tiene demasiado corazón, que es imposible muchas veces hacerse comprender. Los cabreos permanentes con Jon Kortajarena, con Ray Loriga, Ed Harris, Cuatro y alguna publicación. Las sonrisas que hoy me sacas y los vuelcos al corazón. Que me abraces los sábados por la noche, que no comprenda muchas cosas de alrededor, que no me explique tu ceguera, que mendigues sin razón, que te hagas el inconsciente, que te evadas día sí, día no. Tu foto desde Finlandia, la mía desde Canarias, nuestra cerve familiar tomando el Sol, este betún marrón, las llamadas de buenas noches, y las de buenos días (por qué no!)…
Me quedo con mucho, con todo, o quizá no. No me quedo con las ganas, me quedo con la intención.

He pasado la mañana entera barriendo el suelo y limpiado mi asteroide. Sé que este año va a estar lleno de tardes de café, noches de cine, días de piscina y mucho calor. Te estoy invitando y espero que no digas que no.
No creo que sea un año fácil, ni bonito, ni tremendo. Será un año genial, muy genial, más genial que ninguno. De hecho, tiene que serlo (o más de uno perderá la confianza en que llegue ese año de fortuna)
Que lo que venga, venga con ganas. Nada más.

To leave a comment, please log in by clicking one of the following


or join Fotolog now - it's free!
Connect
(for comments only) or join Fotolog now - it's free!