Avatar cuentos_pb

La Felicidad.

Qué es la felicidad: esa desconocida, codiciada, inexistente alhaja, piedra preciosa; ese pájaro deslumbrante que nunca levantó vuelo, que jamás rompió a picotazos la cáscara de ningún huevo para nacer a ninguna realidad, a ningún sitio; esa casa de
chocolates, turrones y caramelos a la que llegaron Hansel y Gretel presintiendo que allí perderían para siempre los milagros congénitos de la infancia?
Para mí también, la felicidad era ESO, eso escrito con grandes letras mayúsculas, eso que no podía explicar: un aura, una magia (pero con la magia no se hace crujir el pan entre los dientes, ni se salpica el vestido saltando sobre los charcos azules de la lluvia, porque al salpicar, lo que queda es una buena mancha terrosa que la tintorería cobra, puntualmente. contra entrega de la prenda limpia).
Era lo inexplicable, el cofre del tesoro, lo que alcanzaría. Y merodeaba vastos territorios grises, interminables arenales desiertos. Qué manera de agregarle mayúsculas a las palabras, en ese tiempo. Las convertía en dioses. Todas comenzaban con una larga capa y una reverencia: Amor, Dolor, Primavera...
Lo cotidiano, lo que estaba a mi alrededor, lo que estaba en mí, no era importante..., y así, sin darme cuenta, el agua era el recipiente en que llevaba mi sed, y vos eras la sombra que no me dejaba mirarte a los ojos, porque te buscaba, y te buscaba, y te buscaba... pero siempre fuera de vos, qué tonta, ¿no?
Perdí años hasta llegar a entender que la vida no se vive en borrador y después se pasa, prolija y sin faltas de ortografía, al cuaderno de clase. Que cuando una está con ruleros o mirando en el diario qué película dan el viernes a la noche, también está viviendo. Que cuando esperamos que llegue el tren o repasamos con la plancha los pantalones (¿por qué no se compran otro par más los maridos?), o miramos cómo hicieron los deberes los chicos, también estamos viviendo.
Y que es Amor ese amor de entrecasa que transformamos en buñuelos para el té, botones bien cosidos en las camisas, un beso antes de dormirnos, y tu mano sobre mi muslo mientras charlamos tendidos en la cama... tan angosta hasta hace unos meses, cuando la nena todavía venía a meterse entre los dos al despertarse, o antes de que la llevemos a su cama, por la noche...Tan ancha ahora, que ella ha crecido de golpe y prefiere acostarse directamente en su cuarto, y levantarse de un salto, los sábados y domingos, para correr a jugar con sus amigas.
Vos mismo, vos también creías que la felicidad era esa cosa inconmensurable que nadie vio nunca, que nadie pudo palpar.
Y de pronto, los dos nos damos cuenta de que el secreto de la felicidad era: no tener secretos, estar al aire, al descubierto, sin tapujos, sin máscara.
Y la vimos, de sopetón, aquí, en casa, entre nuestros papeles. Puntualmente florecida el veintiuno de setiembre en nuestra enredadera de rosas; sacando cuentas a ver cuánto nos queda hasta fin de mes; apagando la luz del velador para que sonrojarnos frente a este chisperío que de nuevo nos sacude, se enciende, crepita, nos devuelva a la hoguera inicial.
Y nos buscamos, y nos encontramos en nosotros mismos.
Riendo. O serios. O cansados. Ya sin miedos. Sin tabúes, sin mayúsculas en esas palabras que son para manejarlas con esa confianza y esa naturalidad con que aliso el mantel que pongo en la mesa, echo hacia atrás un mechón que se le cae sobre los ojos a mi hija.
Darsedarsedarsedarsedarse. Y abrir los brazos, y abrir el pecho para recibir.
Y dejar que vos me des, naturalmente, lo que quieras darme. Y pedirte lo que yo quiero y vos no me das. (No convertirlo en rencor, en un silencio oscuro y duro que se tira a la cara transformado en piedra). Decirlo, simplemente. Y que lo escuches, que asientas con la cabeza, que repares el error, o que me convenzas de que soy yo la equivocada. Qué sé yo. Cosas con minúscula, cotidianas, la pequeña vida, esta felicidad, este amor, estos cantos, estas maravillosas promesas de no cambiar nunca (que son la magia, la verdadera magia, sin cuento), porque nos llevó tiempo..., pero lo conseguimos.


Autora: Poldy Bird
Libro: Cuentos de amor.
º...•CuEnTos•...º







On July 08 2009 295 Views



Avatar jaq_mate

Jaq_mate On 18/07/2009

- Me encanta como escribe Poldy! '♥.


Avatar dalulina

Dalulina On 12/07/2009

Hace bastante tiempo que me gusta poldy bird.. y recien hace unos dias encontre este blog y lei cuentos de ella que no conocia. Uno mas hermoso que el otro,no dejes de subirlos..si??:) un saludo!


Avatar world_inflames

World_inflames On 12/07/2009

es muy beyo ese cuento .
yo lo ameh cuando lo lei :D

jujuju
cuidate mucho!!!

bye ^^





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