COOPERATIVAS SIN PUNTEROS / DESDE ADENTRO...
11/23/09
Desde las 2 a las 6 de la madrugada del martes, en las intersecciones de las calles Tacuarí y Chile, entre los manifestantes que reclamaban que uno de los referentes históricos del Frente Popular Darío Santillán, Pablo Solana (amigo y compañero de Darío en tiempos del MTD Aníbal Verón) fuera liberado de la Comisaría 4°, donde se encontraba detenido junto a Ezequiel Fernández y Antonio Vega (integrantes de la CTD), se encontraban varios muchachos y chicas que protagonizaron la jornada de lucha que culminó con los asesinatos de Kosteki y Santillán, el 26 de junio de 2002.
Como también lo hicieron varios de ellos durante las jornadas del 20 de diciembre de 2001, e Indignados por las detenciones, cantaron, gritaron y levantaron barricadas frente a la fila de infantes que custodiaban aquella esquina. Pasó ya casi una década. Algunos de ellos eran niños cuando sucedieron los levantamientos populares de Cutral-có y Plaza Huincul, allá por 1996; adolescentes cuando se sumaron a los Movimientos de Trabajadores Desocupados. Ahora son jóvenes, aunque varios con hijos a cargo, gestados a partir de esos tantos amoríos que surgieron luego de tantos días y noches de cortes de ruta.
Apenas liberaron a Pablo, todos cantaron aquella canción que ya es un himno entre quienes viendo dando batallas por la dignidad y el cambio social: “No te de por vencido, no aun vencido, no te sientas esclavo ni aun esclavo. Trémulo de pavor, piénsate bravo y arremete feroz ya mal herido. Lucha, lucha…”