La noche caía sobre las playas de Santa Monica, otro día de un cálido verano. El pier comenzaba a tomar vida, mientras que aquélla rueda de la fortuna se iluminaba al irse apagando los rayos de sol poco a poco… A la orilla, unos pies pequeños caminan tambaleantes, jugando con la espuma entre sus diminutos dedos; unas manos fuertes, alzan al niño de cabellos dorados, solo se escuchan risas y la briza marina.“¡Campeón! Cada día estás más pesado” dice Bastian, cargando en sus hombros al pequeño Aidan de 4 años, con una sonrisa orgullosa plasmada en sus labios. Junto a él, con una mirada entretenida, Liz sostiene en sus brazos a una niña castaña, que juega con el cabello de su madre. Liz inclina su cabeza hacia la bebé de dos años, rozando la punta de su nariz con la de ella, en un gesto tierno de cariño, mientras Bas las observa fascinado. Anna gira para verlo y suelta una risa, quizás la más hermosa de todas, extendiendo sus pequeños brazos hacia su padre. Liz sonríe, y tras dejar Bas a Aidan sobre la arena, con el mínimo esfuerzo posa sobre sus hombros ahora a la princesa de la familia. Aidan toma la mano de Elizabeth, y la aprieta fuertemente, alzando su rostro para dedicarle una sonrisa traviesa, a lo que la castaña le responde sacando su lengua juguetonamente.
Los cuatro, pasean por la orilla, disfrutando de un atardecer tranquilo, acompañados del sonido de las gaviotas, de las olas… de las risas de los californianos y de la música que se escuchaba desde el muelle. El rubio pasa su mano por la cintura de la castaña, atrayéndola hacia él con gentileza… sus ojos azules, a los que ella se había aferrado por tanto tiempo, se fijaron en los de ella y acercándose acariciando dulcemente su mejilla, besa sus labios, algo que juró podría hacer durante toda su vida…
La pequeña Anna ríe, Aidan se abraza de su mamá, y la joven pareja se dedica una sonrisa de costado, los ojos verdeazulados de la castaña con un toque cómplice… dos segundos después, ambos gritan entusiasmados, “¡A volar!”
Liz tomó al pequeño rubio entre sus manos, mientras Bastian cargó a la niña de manera que pareciera un avión… y así, los cuatro planeaban de un lugar a otro, causando que los espectadores les regalaran sonrisas y miradas entretenidas.
Entre las olas, bajo aquél sol que les brillaba todas las mañanas, persiguiéndose unos a otros, jugando entre risas, una familia más en Santa Monica.“¿En qué piensas?” inquirió el rubio a su mujer, entrelazando sus manos, mientras sus hijos jugaban en la arena. Liz fijó sus ojos en él profundamente, mientras una sonrisa se dibujaba en sus labios, encogiendo levemente sus hombros.
“En que podría hacer esto todos los días por el resto de mi vida… es, perfecto” respondió la castaña con una mirada soñadora, tierna, acercándose más a su esposo, rodeándolo con sus brazos. Bastian, con esa sonrisa misteriosa de costado, la mira entretenido, a lo que ella responde con un alzado de ceja, el “¿Qué?” de su parte no hizo falta.
“Tú eres perfecta. Y supe que podría amarte todos los días por el resto de mi vida desde esa noche en que te conocí” dijo natural, como si fuera lo más obvio del mundo. Liz acarició su rostro, dejando caer sus manos por detrás de su cuello, jugando con los cabellos dorados de su nuca, como tanto adoraba. Besó sus labios suavemente, el más dulce de los besos, con cada gesto demostrando cuánto lo amaba y necesitaba… cuando las palabras no podían hablar lo suficiente.
“¡Mami!” gritó Aidan, sus manos hundidas en la arena. Liz le sonríe y sin soltar la mano de Bastian, caminan hacia ellos… hombro con hombro, con la mirada puesta en la misma dirección: su
familia.
The End______________________________________________
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Me tardé siglos, pero es que no me podía desprender a mi castaña.
Ahora, por fin les dejo su final, que no es más que el comienzo de una vida llena de sorpresas.
Gracias a todos los que siempre siguieron su historia, disfruté mucho escribirla, ser ella... la despedida ya la habia dado en el post anterior, pero nunca está de más =)
Espero que disfruten el relato, ella merecía un final feliz ¿O no? (;
Liz's roler.