7/20/09
En algún momento cogí ese tren que no tiene ruedas, ni asientos, ni ventanas por la que ver el paisaje que estoy dejando atrás.
Un día simplemente compré el billete sin dinero alguno y me monté; sin pensar en nadie, sin sopesar consecuencias. Sólo podía mirar hacia delante, o hacia mis pies que es lo mismo, mis pies que no se detienen, que se mueven a la velocidad del tren.
Estoy cansada de las tonterías de los demás, de que ser yo está mal y no serlo está peor. De la incompetencia, ineptitud y egoísmo. Cansada de una ciudad que construímos por Internet y de la que muchos se han mudado sin pagar el alquiler.
Ya ha sido suficiente: una larga espera cuyo único resultado ha sido únicamente perder el tiempo.
He elgido el vagón de fumadores para esta ocasión; alguien tararea la canción que está escuchando a través de sus cascos y otro alguien inunda la sala con un humo desagradable al olfato. No me molesta.
Afuera nieva, o tal vez adentro. Mi cuerpo está frío, o tal vez mi interior. No me importa.
Aquí se cierra otra etapa.
me ha encantado lo que escribiste
que estes bien saludos