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El asesinato y ultraje de la alemana Christa Mock
Joven y bella maestra tomaba el sol desnuda cuando fue atacada por el "Mudo Brito"

Autor del delito fue condenado a muerte, pero se salvó a última hora por su insanía mental. Al final cumplió cadena perpetua

En el pueblo de Oberstreu, Alemania, el nombre de Chile caló hondo en las conciencias de sus habitantes. Pese a que han transcurrido más de 40 años desde el vil asesinato de la profesora germana Christa Olivia Mock, nacida en esas lejanas tierras, nuestro país sigue asociado con aquella muerte.
Salvajemente ultrajada y asesinada el viernes 15 de noviembre de 1963, el alevoso crimen de esta maestra de 26 años traspasó las fronteras, como ocurriera en 1909 con el famoso crimen de la Legación Alemana.

El asesino resultó ser José Amador Brito Gallardo (29), un sordomudo, retrasado mental y maniático sexual con cuerpo de gigante y mente de niño, quien al ser capturado, apenas 60 horas después del crimen, dijo que nunca quiso matarla porque "era muy bonita, pero me rechazó".

Desnuda
La hermosa Christa había llegado de intercambio a Chile en junio de 1963 a trabajar en el Instituto de Educación Rural (IER), de la fundación Caritas, en la Quinta Región. Junto a su colega María Wechman impartían clases de costura y bordado a las alumnas en la sede de Lo Vásquez. Otros docentes germanos lo hacían en el colegio de varones de Longotoma, pueblo ubicado a 20 kilómetros de La Ligua.
Hasta allí viajó para compartir el fin de semana con sus colegas, como lo hacía habitualmente. Pero ese fatídico día la "bella alemancita", como la bautizó la prensa después del crimen, decidió tomar sol en la playa "Calle Larga", conocida por sus extensas y solitarias dunas. Lo hizo sola.

Bajo el radiante sol se quitó su bikini rojo con anclas blancas y se recostó desnuda sobre las doradas arenas. Ignoraba que Brito, un "machero" (recolector de machas), la observaba desde un bosque cercano, movido por las oscuras intenciones de un sujeto que gustaba de la pornografía y los prostíbulos de mala muerte de La Calera, donde vivía junto a su anciana madre.

Mientras ella ponía cremas a su tersa piel, "El Mudo" echó a correr sus salvajes deseos. Luego se le acercó, pero no logró hacerse entender. Quiso besarla. Christa ofreció resistencia, pero nada pudo hacer contra la brutalidad del chacal.

Enceguecido la aturdió de un golpe en el rostro, la ahorcó con el bikini y la violó varias veces. Luego cavó con sus propias manos una fosa en la arena, ocultó el cuerpo y huyó.


Como pajarito
Pese a su insanía Brito se vio atrapado por la culpa y volvió varias veces al lugar para cerciorarse de que el cadáver seguía allí. Tras el hallazgo del cuerpo la policía detuvo a cuatro "macheros", uno de los cuales dijo haber visto al "Mudo" merodeando el sitio del crimen. Al ser atrapado, su hermano sirvió de intérprete a los policías en el interrogatorio. En un balbuceo ilegible se le oyó decir: "La apreté y murió como un pajarito".
Chile entero pidió la pena de muerte, y así falló la Corte Suprema en mayo de 1965. Pero ese mismo mes el Presidente Eduardo Frei Montalva acogió su petición de indulgencia y le conmutó la pena por cadena perpetua.

Tras varios años en prisión, quienes supieron de él aseguran que murió pocas semanas después de abandonar la cárcel.

Milagrosa
Se mantiene todavía en el lugar donde fue hallada sin vida una grutita que fue levantada a los pocos días de su asesinato.
Las crónicas de la época dan cuenta de que tras el hallazgo del cuerpo ultrajado, la fosa cavada por el asesino se llenó de agua. El hecho fue atribuido a un milagro por los habitantes de la zona y desde ese mismo instante comenzaron a acarrear piedras hasta el sitio de su muerte, empeñados en erigir una gruta en memoria de la maestra.

Los restos de Christa Olivia Mock Buettner descansan en un cementerio de su ciudad natal, en Baviera, al sureste de Alemania.

Su madre pagó manda a Virgen
Mientras "El Mudo" Brito esperaba el cúmplase de la pena de muerte a la que fue sentenciado por el deleznable homicidio y ultraje de la bella profesora alemana, la sociedad chilena hizo sentir su respaldo a que terminara sus días en el paredón.
En las calles, la opinión generalizada fue que pese a la insanía mental, Brito no merecía seguir vivo. Una opinión que compartió el destacado relator deportivo Nicanor Molinare, quien entrevistado se mostró partidario de que "El Mudo" fuera fuera fusilado.

Pese a tener en contra al país entero, Brito nunca se mostró intranquilo y hasta el último expresó su confianza en que el Presidente Frei le otorgaría el indulto.

Cuando eso ocurrió, el 15 de mayo de 1965, su madre Berta Garrido prometió pagar un manda a la Virgen de Pompeya con una desgarradora plegaria en el frontis de la ex penitenciaría .

Desde la prisión Brito balbuceó: "Es como si hubiera nacido de nuevo".

"Era muy bonita, pero me rechazó", confesó el depravado.

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