Y como vinieron los conejos, se fueron; Sin hacer mucho ruido. Pero al igual que antes su presencia me perturbaba, ahora su ausencia me da miedo. No saber si están lejos o detrás de una esquina mirándome me crispa los nervios. Notar los arañazos de sus uñitas en el parquet cuando voy descalzo me da repelús. Aun, de vez en cuando, me encuentro trozos de zanahoria en mi cajón de la ropa interior. No se cuanto durara esta situación, lo importante es que si un día desaparezco, o me encuentran en una cuneta con pequeñas mordeduras por todo el cuerpo, haya alguien que pueda contar mi historia y avisar a todo el mundo que los conejos no son tan guays como todo el mundo cree
Un saludo
On April 26 2008
Edit