7/3/09
Tan sólo quise hacerte saber que se me hace difícil el dejar de pensarte ¿y me escuchaste? No… mas ahora no interesa. Solamente te escribo, con el anhelo de que algún día llegue a ser de tu conocimiento este encargo de mi espíritu. Se me hace eterno el no tenerte junto a mí. Se me hacen frías las tardes, y más aún las salidas al parque. Se me va helando la razón, y el subconsciente se va yendo a una dimensión desconocida. A veces veo a las personas tomadas de las manos, y recuerdo cómo fue cuando estuve así, a tu lado, la que ahora forma parte de mi frágil memoria. Si tú me enseñaste a querer, ¿cómo olvidarte?
Encontrándome de improviso con fantasmas, viviendo cada momento al lado de tus recuerdos. No hallo explicación lógica para el vacío que me dejaste. ¿Por qué tuvo que ser así? Todas las noches me hago esta pregunta, y no he podido responderla todavía, ni recurriendo a los sabios cascarrabias de las coplas caballerescas de antaño sacio el caudal de dudas que tengo. Oigo las canciones que se entonan las aves, tratando de distraerme un poco… y no puedo, pues todas ellas me hablan de amor, todas me recuerdan a ti y a lo que fue mi derroche. ¿Qué pasa con la vida? Lo que más quise, lo que más quiero, lo que más querré… ido.
Mis suspiros son del azul frío de la atmósfera matinal. Mi alma cristalizada se va derritiendo al oír tu nombre, mis ojos hechos polvo fino, brotando de ellos un torrente de llanto. Es que el ya no tenerte es cargar con el pecho hecho trizas, ostentar los ojos inflamados de tantas lágrimas y los labios secos por la soledad. Ya dicen que estoy hecho despojos, y es que no ven que soy más que un saco de huesos. Dentro de mí fulge un manantial de sentimientos, todos ellos comprimidos en mi tórax melancólico. Amargos se han vuelto mis días, y las noches mustias, junto a la luna que nunca para de gemir.
Veo a los niños jugar en la fuente de la plaza y ya no me parecen tiernos, puesto que no le encuentro alegría ya a las pequeñas cosas de la vida. Me siento sin un rumbo, mas nadie parece notarlo. Dicen… tan sólo dicen, pero nadie parece preocupado por mi suerte. Preso de tu alma me dejaste, desde aquel día que me arropaste en tus brazos.
Pero ¿Por qué rompiste el juramento de no partir jamás? Tal vez fue el abrazarte demasiado fuerte a mi pecho, con la esperanza de nunca perderte. No contestaste ninguna de mis cartas, tal vez las enterraste en tu memoria. Tal vez debí darme cuenta cuando te decía cuánto te amaba, mientras mantenías la vista lacrimosa sin decir nada. Tal vez hubiese hecho caso del consejo de mis conocidos, de no amarte de aquella forma… y es que el color de tu alma me exhortaba a desearte todavía más, puesto que no amarte era más tonto. Ya no cambié las flores que me regalaste aquella mañana febril, las que cortabas en el campo bañado de celajes arcoiris, con la esperanza de que tu sutil aroma se les hubiese impregnado.
Donde sea que te encuentres sólo te deseo un destino digno. Que mi pesar no te encadene, puesto que eres libre de hacer lo que desees. Sólo quiero que sepas que cuando marchaste a tierras gélidas y melancólicas, te llevaste contigo la mitad de mi vida.
Dejaré que marchiten los sentimientos, dejaré que muera la razón, mas dejaré abierto el corazón... por si regresas.
que paso amiga?????
te amo
q sucedio?
Andres