http://espanol.video.yahoo.com/watch/5726168/15000054Quien no la haya visto quizá no debería pinchar este vídeo. Contiene los últimos diez minutos de
Aguirre, la cólera de Dios. Y, también quizá, algunos de los mejores, libres, desquiciados, acojonantes, orgánicos, improvisadamente matemáticos nunca filmados. Dicho ésto, lo de antes tampoco es manco. El muy cabrón de Herzog consigue que te deje de importar al minuto algo tan extravagante como que los conquistadores españoles hablen alemán; que estés todo el rato preguntándote cómo coño rodaron eso, cuando todo parece que se va a hundir constantemente y no habrá opción de repetir tomas; que te coloque –merced a un tratamiento que no es ni realista ni distante ni concreto ni abstracto ni documental ni ficcionado, sino todo, o nada, a la vez– embarrado en un fango terminal de 1560 y al mismo tiempo a salvo, en tu propio sofá, bajo la manta del confort 2009; que encima tenga los huevos de ponerle música coetánea a la película, de 1972 –Popol Vuh, krautrock– y no algo que imitara, o nos acercara, o evocara, al siglo quince, y resulte una decisión tan acertada que acabe teniendo tanta importancia en la memoria como el rostro bífido de Klaus Kinski.
Como buen ser pretecnológico, aún no se bajarme pelis de internet, ni me apetece verlas en un portátil, así que sigo situado en la era dvd. Cuando los alquilo –eso sí, no compro ni una– estoy obsesionado con la fecha y la duración, la fecha y la duración. Lo primero por mi obsesión de contexto, lo segundo para calcular mi aguante. A pocos cm de la pantalla, el led del reproductor me avisa de lo que lleva, y queda. Eso, sin duda, hace ver las cosas relativamente de otra forma, de una no habitual hace pocos años. Más prisionera, desde luego. Puedes juzgar la sucesión de acontecimientos, las dinámicas de overtura, nudo y desenlace de manera más consciente. Podría taparlo, igual lo hago, no sé. En ésta, miré y ví 1h15m y pensé –quedaban sólo quince para acabar– pues no es para tanto. Su puta madre no es para tanto.
La primera película que vi de Herzog. Recuerdo que justo antes de ponerla en el reproductor no tenía putas ganas de verla... Lo que vino después fue pura obsesión; con la película -sobre todo- y con el cabrón del director.