soñé en escribir la ultima palabra esa palabra que encierre todas las palabras juntas, soñé en completar el esquema de mis mundos el espectro de sensaciones vagas y mezcladas por quien sabe que especie de ser sobrehumano, con la suficiente capacidad como para impulsar mi interior hacia el exterior de una hoja en cualquier lugar ya sea tren, colectivo, banco de plaza o sueño inconsciente. para llevarme a la profundidad del no pensamiento y del sueño y al libre albedrío de palabras de palabras que dicen cosas que se pueden mezclar tanto como el mar se une y el viento mezcla sus corrientes, quien sabe que será ese ser supremo, que me da el visto bueno a la hora del baile de la hoja, que me marea felizmente haciéndome soñador de mi mismo, que me da el escape sano la imaginación creadora y el universo paralelo de unos renglones que no dicen nada pero están ansiosos de decir lo que yo garabatee sin pensar,sin analizar pero por sentir en esa fracción de segundos,en ese cantar de mis dedos hacia la graciosa danza de la birome y mi mano, para hacerme artesano en el quehacer del soñador para creerme que no puedo creer nada para llevarme nuevamente al viaje del sueño real eterno, donde sea.