El amor eterno reside en la pareja, en el primer (impar) número par. Esa eternidad se encuentra en las parejas de zapatillas, nacen y mueren juntas. Desde el primer hilo hasta el último zurcido, pares los cordones, las lenguetas y las suelas. Siempre juntas de la mano en largos paseos por hierba, tierra, bares, charcos y arena. En la intimidad amantes paralelas en silencio sosteniendo el motivo de su nacimiento, estar uno al lado del otro. Nunca seremos un par de zapatillas porque no nacemos para amar, sino para dejar constancia de nuestro amor.
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molan mucho las fotos en blanco y negro,eh?