6/13/09
El deseo trabaja como el viento. Sin esfuerzo aparente. Si encuentra las velas extenidas nos arrastrará a velocidad de vértido. Si las puertas y contraventanas están cerradas, golpeará durante un rato en busca de grietas o ranuras que le permitan filtrarse. El deseo asociado a un objeto de deseo nos condena a él. Pero hay otra forma de deseo, abstracta, desconcertante, que nos envuelve como un estado desánimo. Anuncia que estamos listos para el deseo y sólo nos queda esperar, desplegadas las velas, que sople su viento. Es el deseo de desear
q decepcion mas grande....q pasa con el rey de bastos???ee??ee???
el proximo iba a ser para el...fatal ee,fatal!!!