Las lagrimas en ese entoncesno dejaban de caer, era la lluvia. Le encantaba la lluvia, por alguna razon, quizas sin sentido, ni un buen motivo, solo le gustaba, algo la hacia exitante y atrallente, de manera en que era an adictiva que no podia dejar de querar que lloviera. Pero algún día tiene que salir el sol. Quizas algún día llegue a ser tan adictivo.
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