Miren la huevá que hace el ocio. Soy toda una Pokemona.
11/9/09
Ok, lo admito, tengo lapsus de pendeja emo. En mi blog no me gusta andar dando la lata. Acá es más cómodo, además, no creo que mucha gente entre, lo cual no sé si es mejor o peor. Pues, si publico algo, ¿Es para que alguien lo lea? La respuesta es obvia, aunque es una actividad vana (Por motivos que ni pienso explicar, no quiero ganarme un premio Nobel por ser la hueona más obvia del mundo) Como sea, odio ser mujer y ando con unas ganas horribles de vomitar. Espero se entienda, no creo seas tan huevón como para tener que darte el dato extra de que ando con la regla y que me duelen los ovarios como si me hubiesen metido un rastrillo adentro. Si, soy muy sutil.
Iba a escribir algo largo, pero ahora me entró el sueño por una puertecita que tengo en el oído derecho. Sueño, sueño, sueño. Lo cual no es ni tan feo. De hecho, prefiero muchas veces dormir. Soñar/inventar cosas bacanes. Bacanes. Mucho mejor que la realidad.
Resulta de lo más entretenido.
Recuerdo una vez mientras flotaba o algo en otra dimension dije una huevá que se supone debería decir acá, acá en la verdad verdadera, esa que se huele y que duele. Me acuerdo que lo dije -se lo dije- muchas veces. Pero he olvidado su reacción. Es como si alguien de pronto hubiese censurado esa parte. Como una foto desenfocada, como un gil con cara pixelada de Mea culpa. Y todo es lindo y azul. Y también raro. Sobretodo raro.
A veces siento que soy más idiota -mucho más- que la pregunta secreta de mi e-mail. (Creo que hacer esta comparación ya es algo imbécil)
Miro el techo.
¿Han cachao que los nudos de la madera de las casas formar caras? Acá en mi pieza está lleno de tablas que dan miedo.
Mejor apago la luz.
Chao.