11/2/09
Y si me agarro a tu aplauso como ardiendo a un clavo. Si me aferro al brillar de tu risa que sostenga un cigarro encendido en mis labios si no tengo billete de ida.
Ya se que es fácil decirte: no dobles jamás la rodilla, que es preferible nadar en quimeras a esperar en la orilla. Que una marea siga dejar dormidas las ideas a los que crecimos en la misma escuela.
Quique Gonzalez