(anti) Concepciones
En lo poco q va del año, me he decepcionado amargamente en varios frentes.
Primero, me he decepcionado de mi familia, sobre todo por la soberbia y patudez con la que algunos me juzgan y han hablado de la forma en que yo llevo mis tristezas, las que no comento con nadie, las que no necesito comparar ni medir con otras, las que me daría vergüenza utilizar para echarle mierda a gente de mi propia sangre, sobre todo si siempre e incondicionalmente han estado a mi lado, abriendo las puertas de su casa, acogiendo a medianoche, apoyando en mi propia desgracia, defendiendo mil y una vez de los pelambres del extremo norte, y tratando siempre de perdonarlos en su injusticia y arrebatos de agresividad absurdos.
Segundo, me he decepcionado de mi país, de otra gente que tiene la patudez y soberbia de imponer su pequeño concepto de lo que se puede o no se puede hacer, de esos que miden la vida con la vara que mejor les conviene, que luego indicarán con el dedo a esas mujeres madres solteras que abundan (abundamos) en el territorio nacional.
Tercero, me decepciono de la hostilidad y resentimiento de la gente que carga con su evidente odio a cuestas, y aprovecha cualquier instante para vomitar infortunio sobre quien se cruce por sus caminos, me decepciono de la malintención, del cinismo de quienes se golpean el pecho en las misas, de quienes acuden cuando ya es demasiado tarde, de quienes olvidan lo malas personas que han sido, y que luego encumbran volantines de colores, sin una gota de remordimiento.
Este mes me marca en resoluciones, he decidido dejar de justificar a todos quienes me han decepcionado, a reconcer mi derrota:
He perdido la fé en lo único que me parecía real y sincero: la gente que me rodeaba.
On April 07 2008
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