1/2/10
Desorden. Todo se había vuelto a revolver, o quizás volví a darme cuenta de que todo seguía así. El cajón de los recuerdos se había volcado dejando caer su contenido. Las sonrisas se apilaban en la mesa con una nota de “cosas por hacer”. Las dudas entraban por la ventana en una ráfaga de aire. Había heridas esparcidas por el suelo que no podía más que pisar una y otra vez. Un calendario del año equivocado, relojes con el minutero estropeado. La tinta caía y ensuciaba los papeles que había en la papelera. El espejo se había ladeado y mostraba mi silueta parcialmente, dejando otra parte de mí escondida en las manchas de la pared. El miedo me miraba asomado desde dentro del armario. Las palabras se habían quedado atrapadas en el baúl. Las telarañas de lo perdido se acumulaban en los rincones. La balda donde tenía las ideas se había descolocado. Los zapatos habían quedado sepultados bajo aquel caos y mis pies descalzos tiritaban de frío. Algunas chinchetas habían aterrizado sobre la cama. Mientras, las lágrimas caían mojando las ventanas. Mi mundo seguía desordenado, perdido, y la venda de mis ojos al caer volvía a abrir heridas que no habían cerrado.
(mío)
Escoger un camino significaba abandonar otros.
todo se queda en algún sitio y yo en medio de todo, al menoso mientras el miedo quede mirándome desde dentro del armario...