Bueno bueno, hablemos de series. Hablemos de una de la que no se suele hablar. Porque va por detrás, con el runrun, algo oculta. Pero está ahí.
Se llama Supernatural. La serie comienza con dos hermanos. En busca de su padre, perdido. El padre, al igual que los hermanos, son cazadores. No de ciervos. No. De todo tipo de bichos, fantasmas, cabrones y demonios que aparezcan por el camino.
Y eso es el principio, la primera temporada, una humilde serie chiquitita con gran amor por la serie B y una calidad, bueno, por encima de la media. Pero hay más.
Empieza una segunda temporada y empieza con huevos. No diré nada, pero va palante. Y entra en una dinámica de ese estilo. Mezclan los típicos capítulos del "monstruo de la semana" con una trama que no tiene miedo en avanzar a pasos agigantados, con grandes giros y, en el punto que está ahora mismo, rozando la épica más gloriosa.
Supernatural me encanta y le tengo un cariño especial.
¿A que viene esto si no habéis visto la serie? Os pongo el principio del último capítulo emitido. No hay spoilers. Solo digo que es increíble como Supernatural es capaz de hacerte descojonar durante media hora con un capitulo "de coña" (¿se acuerdan de Once more with feeling?) y, en los últimos 15 minutos finales, avanzar de esa manera la trama, con golpe en la cara incluído.
Dadle una oportunidad y recordad que fui yo el que os la recomendé, para lo bueno y para lo malo.
http://www.youtube.com/watch?v=8QeDNXdqPEw&feature=relatedP.D: Para aclarar un poco el tema, en este capítulo se enfrentan con el "embaucador", que es un hijoputa con mu mala leche capaz de alterar la realidad. Y aquí se le ocurre meterlos en la tele. Anatomía de Grey, CSI, programas japoneses degradantes.... palante. ÉPICO.