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CHINCOLCO

ºººº
Quizás algunos entenderán el por qué de esta larga inserción en mi fotolog. Otros no. Y otros querrán ignorarla y otros la ignorarán.

Ciertamente, muchas cosas pueden haber cambiado desde que una periodista escribió esto en su blog, tras una investigación respaldada. Obviamente fue y aún sigue siendo juzgada y criticada en forma grotesca por dar a conocer una realidad. Realidad, de la cual sin quererlo por terceros también algo conocí y hasta pude validar por los aciertos en diversos fotolog...

Puede ser triste, pero creo necesario exponer dado que forma parte del cierre de un capítulo.
ºººº


Llegar a Chincolco no es fácil y permanecer allí tampoco. Sólo dos buses diarios salen hacia este pueblo olvidado en la precordillera. Por ahí pasó el Ejército Libertador en su camino hacia Santiago. Cuando Chincolco aún permanecía intacto. Mucho antes que el cura párroco, un fanático pinochetista demasiado querendón con los niños, hiciera leyenda y que el cuerpo golpeado y violado del joven Héctor Emilio Cortés, apareciera abandonado bajo la noche estrellada. Sin que hasta hoy - luego de quince años- se conozca quiénes fueron los culpables.


“EN CHINCOLCO SOMOS TODOS GAY”

El último bus sube apenas por el estrecho camino que conduce a Chincolco, su último destino. Son las 11 de la noche y la oscuridad es total. Tras cinco horas de viaje, el chofer deja a los lugareños a un costado de la ruta empinada a más de dos mil metros de altura y advierte: “Chincolco es súper tranquilo, pero está lleno de gay”.
En Pedro Montt sin número, las luces del Gerard Pub son las únicas que aún permanecen encendidas. Su dueño, Gerardo Castillo, se asoma por la mampara y con un delicado ademán invita a conocerlo. En la barra está sentado su amigo Rodrigo Castro, quien con aura misteriosa comenta: “Aquí hay una onda especial. Nunca he estado en Amsterdam, pero Chincolco… bien podría ser Amsterdam y por eso yo me siento bien. Por algo aquí llegan los gringos y los antropólogos a hacer sus tesis. Algo está pasando en Chincolco y pronto se va a descubrir…”
Gerardo está detrás del mesón escarbando entre una ruma de casetes. “Hoy tienes que cantar Rodrigo, no te puedes correr”, dice. Elige “Gracias a la vida”, en la voz de Mercedes Sosa. Rodrigo se niega a cantar, pero repite cada frase como si le encontrara sentido a cada palabra. “Aquí hay mucho gay. Lo digo con orgullo, aunque yo no llevo el estandarte… Por eso me gusta el Yerko y les gusta a todos, porque nos hace ‘boom, boom’”, dice mientras el famoso personaje hace de las suyas en la pantalla de un televisor viejo colgado en una esquina. “Aquí pasa lo mismo que en Santiago, no hay mucha diferencia, sólo que aquí se nota más. ¿Me entiendes? Los vicios están en todas partes, no sólo en la ciudad”, argumenta. Rodrigo usa el pelo largo, sus dedos también son largos y los mueve coquetamente al hablar. Nacido y criado en Chincolco hoy tiene 44 años. Con Gerardo se conocen desde que eran compañeros del Liceo de hombres.
“En el fondo” -dice Gerardo-, en Chincolco hay mucha soledad y mucho cinismo. Todos saben lo que acá pasa, pero nadie dice nada. Antes, el centro de acá era la iglesia. El padre Miguel Jaramillo movía todo: las fiestas religiosas y las misas a las que iba todo el mundo. Pero se retiró hace muchos años ya y hoy la juventud prefiere salir a carretear”.
Según explica Gerardo, desde que en 1943 el cura párroco llegó desde Concepción a hacerse cargo del destino moral del pueblo, fue adquiriendo cada vez más poder. “Tenía una gran capacidad de mover masas –afirma-, “tenía mucha influencia, se movía políticamente y además... tenía preferencia por los niños hombres. Le decían “el Paúl Schaeffer chico”. Se dice que durmió con el ex alcalde de Petorca, Luis Pérez Torres, quien ganó la elección gracias a los votos de la gente que seguía al cura. Según el pueblo, se casaron en secreto. Cuando el cura se retiró en 1988 dijeron que estaba enfermo, pero la verdad es que su salida la pidió el obispo de San Felipe, Manuel Camilo Vial, porque consideró que era muy de derecha. El cura Jaramillo fue el Pinochet de este pueblo”.




On January 30 2008 256 Views



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Bajoperfilprovi On 31/01/2008

Recorriendo los flo, me acorde de algo q comentmos algun día,

te dejo los links

http://es.youtube.com/watch?v=mAiNUDJoM8o

http://es.youtube.com/watch?v=sOSr34A5dxY

No todo es ficcion

Slds


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Italisimo On 30/01/2008

hola!!
me llamo italo y soy de los andes.
entre el 2 y el 15 de enero estuvimos misionando x alla con cerca de 30 jovenes de la pastoral juvenil de la diocesis.
nos encantó chincolco!!
estuvimos alojados en el colegio sagrado corazon y misionamos la pobl o'higgins, sta teresa, el bajo y calle pedro montt.
ademas trabajamos con jovenes, niños y adultos de los mismos sectores.
nos gusto mucho la experiencia y el recibimiento de la gente... es muy amable!!!
esperamos volver el 2009 y 2010 en la misma fecha para concretar mas proyectos junto a la comunidad.

me llamo la atención de lo que escribiste. lo sacaste de alguna pagina? es posible que reveles tu fuente?
cada vez que leia era escalofriante conocer esos detalles, sobre todo del cura jaramillo. tuvimos la posibilidad de visitarlo. el sobrino que vive con el y que es bombero nos hizo la cita. la verdad es que la gente lo recuerda con mucho cariño (de hecho de todas las personas misionadas, que fueron muchas, nadie hablo mal de el) si nos dijeron un par de personas que habia politizado la parroquia.

del soviet teniamos conocimiento que era un lugar gay porque las personas nos contaron. pero de lo demas, me acabo de enterar por este log.
al parecer las personas sno quieren recordarlo.
espero q mantengamos el contacto.

tenemos un blog en donde comenzaremos a publicar videos, fotos y experiencias vividas.
http://chincolcoesmio.blogspot.com

(el nombre es por una talla interna entre nosotros)




nos vemos..

xau





ItAlOoo.


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Amigazovip On 30/01/2008

Hola MARITO... Lei la primera parte de la HISTORIA... Ya luego leere lo demas... esta muy interesante y uno se va metiendo en ese reportaje de este LUGAR en CHILE... Komo tay amigo?, komo ha hido todo por su vida?... Yo espero k muy bien... haber si te voy a ver el finde, ja! (k patuo)... en una de esas y si estas te paso a ver pa k konversemos de la vida... Mi negro tene una komida familiar y llegara tarde, pasado las doce... haber si lo esperamos, te tink?... bueno ahi tamos en kontacto... Abrazotes para ti!!.


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Caim_cl On 30/01/2008

El esposo de Norma se volcó en camión cuando regresaba de las faenas mineras de Petorca en febrero de 1988. “Estábamos separados, él me dijo, ‘tengo un susto muy grande Normita y ya no puedo más. Vi algo que ya no puedo callar. No estoy tranquilo, ya no puedo dormirme, yo no estoy bien’. Al otro día, falleció. Tenía 41 años. La última noche que lo vi me dijo que íbamos a estar juntos de nuevo, y me abrazaba, pero transpiraba helado. Él no estaba bien. Dicen que retrocedió tres veces con su camión y que después se tiró.”
Después de quince años, los culpables de la muerte de Emilio, aún rondan por Chincolco.


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Caim_cl On 30/01/2008

Norma Saavedra, la misma que trabajó para el cura, recuerda que “había muchos implicados en esa historia. Había uno al que le dicen el Conejo, lo acabo de ver, se llama Carlos Quiroz. Lo tuvieron detenido, pero después lo soltaron. Se arreglaron ahí, ¿no ve que había un carabinero metido? A él no le pasó nada, sólo lo trasladaron”.
A Emilio Cortés lo habrían ido a buscar a su casa para celebrar una despedida de soltero en que él iba a ser el chiche de la fiesta. “Poco después de eso, le llegó una carta de aviso,-recuerda Norma- donde le decían que se fuera lejos porque si no, lo iban a matar. Pero él se quedó y justo cuando se acercaba el comparendo, lo mataron. Decían que el Emilio era homosexual, pero no tenían porqué hacerle eso, porque era un chiquillo muy bueno, muy servicial. ¡Fue una maldad muy grande! Lamentablemente, la persona que supo todo, se fue también... era mi marido”.


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Caim_cl On 30/01/2008

EL FINADO EMILIO

“Un paco mató a un compadre que era maricón, el finado Emilio. Era su amante, le limpiaba la gorra y le lavaba los calzoncillos. Le decían el paco Cancino. Lo mató para que su mujer se enterara que era homosexual. Al Emilio, se lo llevaron al cementerio, lo violaron, le metieron una botella por atrás. Lo torturaron. Todo para que ella no supiera”. La versión que relata un lugareño, es una de las tantas que circulan por el pueblo en torno a la muerte de Héctor Emilio Cortés.
En el cementerio de Chincolco una cruz de madera señala la fecha de su defunción: el 18 de agosto de 1987. No hay epitafio, tampoco está la fecha de su nacimiento. Según calcula el cuidador, Emilio tendría unos 26 años cuando su cadáver fue encontrado en una casa abandonada. “Nadie lo viene a ver, porque no tiene familia. Y todavía no se sabe quien fue el asesino. Pero así es aquí. Se dice que corrió mucha plata”, relata.
Una mujer que conoció a la madre del joven, afirma que “lo llevaron cerca del cementerio para violarlo. Él mismo contaba después que le metieron penes por todos lados, hasta en los oídos. Al final, le metieron una botella de pisco en el ano. Él siempre dijo quienes le habían hecho eso y después los denunció. Cuando llegó el momento en que tenían que presentarse al juzgado, lo mataron”.


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Caim_cl On 30/01/2008

LA CADENA SIN FIN

“Por culpa del cura ahora son todos pervertidos. Y los que ya son pervertidos, pervierten a los más niños. ¡Si es una cosa de nunca acabar!”, cuenta una vecina que llegó a vivir a Chincolco atraída por la belleza del paisaje. “Cuando llegué, no me di cuenta de nada. Me puse a pololear con un tipo y al tiempo nos fuimos a vivir juntos, hasta que un día lo pillé saltando en mi propia cama con un paco de aquí del retén. Es que acá todos son maricones, pero todos”.
Después de este episodio, su pareja le confesó que una noche estaba tomando en el Soviet (shopería y lugar de encuentro de homosexuales), y que cuando fue al baño, llegó un tipo y le chupó el pene. “Desde ahí que le quedó gustando. ¡Si en ese lugar, pasa de todo!”, afirma con rabia, “el otro día pasé por ahí y afuera estaban de a dos y hasta de a tres besándose, como si nada. Aquí hay mucho desgeneramiento. Es como una cadena. El mismo Juan Mono era un chiquillo súper inteligente, rubiecito, y el Gonzalo lo pervirtió. ¡Si usted los viera!”.
La amiga que la acompaña ratifica su versión. Cuenta que ambos jóvenes frecuentemente acuden a comprar a su pastelería, y “entran muy campantes de la mano, y hasta se dan besos”. Continúa señalando que “todos dicen que al curita le gustaban los niños. Mire usted lo que le pasó al finado Emilio. Era un niño bueno, era cola. Por eso lo mataron al pobre...”


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Caim_cl On 30/01/2008

Recuerdo que todos los miércoles invitaba a dos o tres niños a cenar. Después de servir la comida, yo me iba para la casa. Lo que ahí pasaba, no se lo podría decir, pero si acá está lleno de homosexuales, es en gran parte por culpa de él”.
Miguel Jaramillo hoy tiene 85 años y vive en una casa colonial pintada de rojo en Pedro Montt sin número. En el salón tiene colgada una gran foto de Augusto Pinochet que puede ser vista desde la ventana. Ya no sale a la calle ni recibe a nadie. Lo asisten unos mellizos a los que crió desde muy niños, cuando le fueron entregados por sus padres hace más de 30 años.


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Caim_cl On 30/01/2008

“CURA DE MI PUEBLO...”

La única iglesia de Chincolco se ubica frente al retén de Carabineros. En su entrada, una gastada placa de bronce rinde homenaje al cura párroco Miguel Jaramillo Benítez “por la obra religiosa y patriótica” realizada. Pero en el pueblo, la opinión de los vecinos está dividida: algunos dicen que hizo más por Chincolco que cualquier otro alcalde, mientras otros lo acusan directamente de ser pedófilo.
“El pueblo funcionaba bien, porque se hacía lo que él decía. Pero no era una persona buena. Se podría decir que era como un dictador”, asegura Norma Saavedra, quien trabajó como ama de llaves en su casa. “Yo le trabajé 15 años y hoy ni siquiera me saluda. ¿Usted ha visto la placa que está en la iglesia?... Él mismo se la mandó a hacer. Es cierto que fundó una escuela y un hospital, pero era un hombre muy malo...”. A esta mujer no le gusta recordar esos años y llora cada vez que lo hace. “...Se le notaba su preferencia por los hombres. A las mujeres no las soportaba. En la casa había cinco baños, pero nosotras no podíamos usarlos. Teníamos que ir al cerro para hacer nuestras necesidades”.
A las siete de la mañana, Norma debía acudir de punta en blanco al llamado de la campanilla para servirle el desayuno. “El padre era muy estricto. Se hacía el menú que él disponía. Tres entradas, tres platos y tres postres, todos los días...”. Pero lo que más le llamó la atención de los movimientos de ese hogar fueron las cenas nocturnas. “Se veían cosas muy raras. Recuerdo





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