SANGRE

Marc! –gritó Aroa petrificada bajo el dintel. -¿Qué te ha pasado? Estas sangrando…

Se incorporó de forma lenta. El pelo le caía enmarañado tapándole parcialmente el rostro. La brecha abierta en su frente dejaba escapar sangre abundante. Su rostro había empalidecido de repente y sus ojos aparecían ahora grandes y negros, opacos como si se les hubiera escapado la vida, las ojeras se habían ensombrecido y los hacía resaltar aún más. Respiraba entrecortadamente, con dificultad pero una sonrisa macabra se dibujo lentamente en su cara.

-Tu sangre… -acertó a decir Aroa –Es… azúl.

Instintivamente se toco la herida abierta con la mano. No entendía la reacción de la joven. Miró sus dedos cubiertos de sangre: Sí, su sangre era azul, pero eso no era extraño, siempre había sido así. La sombra de todas sus dudas empezó a desaparecer… volvió a sonreír. Por alguna extraordinaria coincidencia estaba en un lugar que no le correspondía, un lugar donde no conocían sus secretos, un mundo entero para volver a empezar… y aquella joven asustada… era perfecta.

…

El dolor le despertó. Las puntiagudas aristas de la roca se le clavaban en la mejilla. Con los ojos todavía cerrados escuchó el rumor del viento. Hacía frío y un olor acre y rancio inundó sus fosas nasales. Sintió una presencia. Algo se movía alrededor suyo. Se movía tan rápido que parecía estar en todas partes a la vez… ¿o es que lo estaba? Abrió los ojos y lo que vio le hizo incorporarse de inmediato.

Varias ratas grandes como conejos cebados correteaban a su alrededor. Las ratas iban y venían sin atreverse a atacarle. Mordisqueaban algo mientras lo observaban con ojos penetrantes.

Marc miró a su alrededor. Era de noche, pero la luna emitía un resplandor extraño, amplificado y difuso al mismo tiempo. El suelo era de roca, y aquí y allá emergían unas columnas hexagonales de piedra gris que se alzaban varios metros. Aquel lugar le era completamente desconocido… ¿acaso estaba soñando? ¿Dónde estaba?

Comenzó a caminar y un rumor persistente atrajo su atención. Surgía desde detrás de una de las grandes columnas. Se acercó hasta allí. A cada paso aquél olor ocre se tornaba más rancio e intenso. La visión de lo que le esperaba tras aquella roca le produjo arcadas incontenibles. Lo que quedaba de la cena en su estómago se desparramó por el suelo sin que pudiera evitarlo.

Docenas de ratas mordisqueaban sin compasión el cadáver sanguinolento de una mujer joven. Escapó de allí. Corría intentando resetear su mente pero la imagen de aquel amasijo de carne sanguinolento se había instalado en su memoria a sangre y fuego.

Marc no dejaba de preguntarse porque la sangre no se iba de su cabeza era azul…


On April 04 2008 Edit






c0rrientealterna

unknown - 12/03
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La Comarca, Cataluña, Spain




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