Rosalie - La Secretaria
7/6/09
- Bueno – comenzó – James, te le has insinuado por mucho tiempo, y ella siempre te rechazó. En estos momentos, eso la confunde, porque no sabe lo que realmente siente por ti. El odio y el amor son dos sentimientos muy diferentes. Siente culpa porque siempre fue muy correcta, y la verdad es que estar en algo con su jefe no es que sea lo más normal…según sus parámetros, eso esta mal. Como esas empleadas que siempre ascienden por acostarse con el jefe…
- …como Amanda, Jennifer, Jessica, Allison, Lauren, Anna, Rachel, Summer, Marisa, Sarah, Amelia…- contó James con los dedos, numerando todas las secretarias con las que Sirius había estado. El aludido hizo caso omiso.
- …por más que ella no sea así, le da culpa que los demás piensen que es por eso e incluso que tú o ella misma piensen que sea por eso. Y por último, si sale mal podría arruinarle la carrera y habría un gran lío en el canal y luego alguno de los dos tendría que abandonar el lugar y eso podría arruinarle la vida para siempre. ¿Se entiende?
James se quedó boquiabierto, mientras Sirius continuaba con sus trámites.
- Sirius, ¿de dónde sacas todo eso? – preguntó James, apoyando su espalda contra el ventanal - ¿De tu enorme sensibilidad con el sexo opuesto? ¿De tu enternecedor corazón?
- ¿De mi habilidad para tenerlas a todas rendidas a mis pies?
- Sí, eso también puede ser – admitió James, pensativo. Sirius dejó escapar un resoplido, y luego una carcajada.
- Mira, amigo, no es tan difícil entender a una mujer. – explicó. Era evidente que el tema le interesaba poco o nada – Sólo debes encontrarle la vuelta. Lo que debes hacer es darle su espacio, su tiempo, y al cabo de unos días estará arrodillada frente a ti pidiéndote compasión. Y esa noche será la mejor noche de tu vida. ¿Capicci?
- Capicci – repitió James, dejando entrever una sonrisa de autosuficiencia – Sirius, eres definitivamente el doctor amor.
Sirius le dirigió una mirada de superioridad, irguió el pecho, tomó el bolso donde llevaba su ordenador portátil y se dirigió hacia la puerta.
- Jimmy, me voy al gabinete de enfrente, tengo una reunión con Liam Lewis a las dos. – explicó. James alzó una ceja, y miró su reloj.
- Pero son las diez de la mañana, Sirius – comentó, mientras una sonrisa se dibujaba en sus labios. Sirius imitó el gesto.
- Ya sabes cuanto me gusta pasearme por allí…
Sirius abrió las puertas de vidrio del edificio, llevando su portátil colgando del hombro. Al ver a la secretaria, sonrió y se acercó al mostrador.
- Buenos días – saludó con tono seductor. La secretaria levantó la vista, y Sirius pudo notar como la sangre fluía hasta sus mejillas. No debía de tener más de veinte años. Ella sonrió insinuantemente, mientras se pasaba una mano por su cabello rubio.
- Buenos días, señor Black – saludó, implementando el mismo tono que Sirius había utilizado antes - ¿A quién viene a ver hoy?
- ¿Además de a ti? – la joven rió con una inocencia claramente falsa – Tengo una reunión con Liam a las dos… pero estaba algo aburrido, y pensé que tal vez…podría tener la suerte de hablar un rato contigo.
- Estoy trabajando – se lamentó la joven, dedicándole una mirada angelical – Pero tal vez esta noche, si estás libre.
- Siempre estoy libre para ti – sonrió Sirius, acomodándole un mechón de cabello detrás de la oreja. La joven volvió a reír por lo bajo. – ¿Paso por tu casa a las nueve?
- Suena estupendo – Sirius le guiñó un ojo, le tomó la mano y se la besó, mientras la joven le dedicaba una nueva mirada insinuante. Luego, se dio la vuelta y sin darse cuenta, se chocó con una joven de cortos cabellos color rubio oscuro.
jejej sisi era en tu casa kpaaa!!
nos vemos mañanaaa mimiii :)