-Mmmm...-dijo Salvador-. Este cadáver está exquisito*.
Y hasta aquí el chiste.
*Cadáver exquisito. Según el Diccionario Abreviado del Surrealismo (en francés, en el original): jeu qui consiste à faire composer une phrase, ou un dessin, par plusieurs personnes sans qu'aucune d'elles puisse tenir compte de la collaboration ou des collaborations précédentes
Los casos de canibalismo se han dado siempre. Aunque ahora mismo todos tengáis la imagen de un negro con pelo rizado y una tibia a modo de adorno capilar, chupeteando con deleite una extremidad humana, hoy no hablaremos de ese canibalismo. Es más, nos centraremos en una clase de canibalismo que, aún estando extendida, casi nunca se enuncia. Y sí, al final del texto caeréis en la cuenta y vuestra primera imagen, un tanto orientada y prejuiciosa, os causará cierta vergüenza.
Pongámonos primero científicos: el canibalismo es la ingesta, por parte de un ser humano, de la carne y otros tejidos de otro ser humano. Excluimos entonces la autoingesta y la de determinadas partes del cuerpo como uñas o pelo, incluso de uno mismo, ya que constituye una patología aparte con su propio nombre.
El canibalismo, sin embargo, ha seguido evoluciones paralelas a otras prácticas en el Ser Humano, es decir, se ha convertido en un acto metafórico. Así, el canibalismo se podría definir como la deglución de aspectos ajenos a uno mismo pero que sin embargo son parte intrínseca de otro. Dentro de aspectos, desde luego, podremos incluir todo aquello que se nos pase por la cabeza. Para muestra un botón: el estilo de vestir, poses, ademanes, coletillas al hablar, acentos e incluso ideas genuinas. Una vez ingeridos y deglutidos éstos forman parte del individuo que ha practicado el canibalismo. Uno podría decir que, dado que se trata de objetos intangibles, podrían formar parte del individuo original y del deglutidor y que, en ese caso, no estaríamos delante de casos verdaderos de canibalismo. Entendemos, además, que dada la escasa capacidad regenerativa del Ser Humano, en el canibalismo más extendido entre el imaginario, si alguien ingiere un pie, ese pie forma parte de él y ya nunca más del individuo de donde proceda esta extremidad. Sin embargo el canibalismo metafórico y el “real”, corren paralelos y lo que en un principio era de uno, pasa a formar parte de los dos. Se produce entonces un multiplicado que, si bien no se produce en el real, si produce una sensación parecida a la de desaparición del original.
Este proceso, en el metafórico, se produce por un borrado de memoria. En el momento en que alguno de los aspectos mencionados o alguno de los que se os pueda haber pasado por la cabeza, forma parte de un canibal, automáticamente este individuo olvida la procedencia de su recién deglutida “carne”.
No se trata de un proceso de negación del canibalismo. En todo caso se trata de una adaptación evolutiva que permite al Ser Humano continuar en su cerrazón de pensar que se trata de un individuo impermeable, pero, sobre todo, único e irrepetible.
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La metáfora del canibalismo del siglo XXI es el consumismo.
Creemos poseer las cosas pero son ellas las que nos poseen...
Gracias por el cumplido. Bonita foto.