12/3/09
Ahí.
Unifica el espacio que separa ambos hilos, y comienza su procesión, teje y anuda cada extremo, cuida siempre bien las formas.
Se nota tímido al primer encuentro.
Algo distante, guarda un cuarto de cordura para cuando logre desenredar el hilado,
pero siempre con constante perseverancia, sumergido en una gran paciencia se va acercando, e intenta, así va tomando la confianza q sus manos necesitan, y se anima cada vez mas.
Inventa nuevos puntos en aquel enigmático diagrama, juega y mezcla los colores y compone.
Se siente observado, llevaba algún tiempo inmerso en su mundo, pero una sensación ajena rompió su estado, y al girar la cabeza sobre sus hombros logro sentirse acompañado, hacia un tiempo que estaba pensando en él, mirando cada movimiento, armónico; a su percepción.
No entendía bien porque pero Juan ese día había llamado su atención. Digo ese día, por que realmente fue así de puntual, pues otras veces ya se había cruzado con él, y aunque como en un mural había podido disfrutar de su belleza, y del sol aliado de sus ojos, hasta entonces nunca como ese día. ¿será que por fin aprendió a ver?, o solo será que hay siempre que esperar el momento justo y el lugar preciso cuando se quiere comenzar a mirar?... ella no lo sabia, aun menos yo podría hablar con su voz… lo que si podría comentar es la reflexión que me ha dejado, al no afirmar nunca q seria un secreto, no veo cual seria el error, en cuestión sus palabras textuales no recuerdo, pero… dale a un niño un par de hilos, la proporción justa de belleza, y el solo aprenderá a hilar, comenzara sembrando nudos y luego hermosas cosas podría hacerte conocer. Salvia también al confesarse me hablo de sus miedos resientes, de su temor continuo en cada momento en que debía afrontar una nueva baldosa al caminar, pero su andar estaba modificándose, sin que pudiera ella atenuar el cambio, pensó entonces en hacer lo que mejor sabia, tomar algún tren que la lleve al mar, pasar algunos días allí saboreando la sal y oliendo cada gota de agua cristalina. Pero sabia que no seria correcto, esta vez tenía que quedarse ahí, animarse a compartir su mundo y abrirse.
Idiota , hasta ahí escribía canciones de amor, pero solo se dedicaba a jugar con reproches de lindos recuerdos.
No conocía nada de lo que pudiera llamarse real, encerrada también en un mundo paralelo hacia de sus días toda una historieta de aventuras tristes y melodramáticas…efímeras, creía que así sentiría mayor felicidad en el momento en que algo espontáneo pudiera presentarse frente a ella.
Corría entonces cada minuto, sin darse cuenta que nada mas que un segundo hacia falta para lograr agitar su pecho, porque así son las cosas que sucumben el estado; solo se presentan de incógnita en milésimas de segundo, y crean todo un nuevo escenario, que promete riesgos, temores y nuevas formas de percibir el espacio.
Comprenderá o no un día que nada es tan rotundo como pueda imaginarse, solo el desapego de este suelo tiene un único camino, lo demás, posiblemente pueda esperar siempre al letrado de un buen narrador para dar vuelco a la escritura y volver a reinterpretarse, en un nuevo camino, que confundirá huellas pasadas con grafismos inéditos en la arena.
Fue, que al tomarse un respiro de todo cuanto había dibujado, sentose sobre sus pies, flexionando sus rodillas, y en fin pudo ver cuan corto fue el recorrido trazado, sin necesidad de escape, decidió.