Historias de juzgados
7/15/09
Una mañana más en los juzgados, a toga puesta, aburrido, esperando entrar en juicio lo antes posible. Doy la enésima vuelta a la planta.
No hay manera, el juzgado en cuestión va con mucho retraso.
La Naturaleza me recuerda que debería de aligerar la vejiga y tomo rumbo al cuarto de baño de la planta.
A mi izquierda, tres o cuatro puertecitas tras las que se encuentran sendos inodoros, a mi derecha los clásicos urinarios de pie y al fondo la libertad a través de la ventana que, por fortuna, sirve para airear la salita.
Me dirijo a una de esas puertecitas, la de la izquierda del todo. El pomo va duro y ha conocido mejores años; si tuviera una edad, estaría con seguridad en la quinta o sexta. Giro el pomo y accedo al interior del pequeño espacio, suficiente, y comienzo la descarga de fluidos con cierto alivio.
De repente, PLÁS!!!, un ruido ronco, desagradable y fuerte en el receptáculo contiguo; alguien ha entrado en él y ha producido ese estruendo nada considerado con la portezuela. El sobresalto interrumpe mi micción y un soplo frio recorre mi espina dorsal, una especie de espectro sombrío con ansias de venganza se apodera de mí. Reanudo y finalizo mi proceso escatológico y salgo al exterior de mi portezuela.
Dejo los papeles.
Cierro los ojos y trato de concentrarme.
Lo consigo.
Me sitúo frente a la portezuela del receptáculo que había usado, a la izquierda del del desgraciado ese, se va a enterar.
Vuelvo a cerrar los ojos.
Recordando aquellas lecciones de Karate con un sensei de Guadalajara con la misma pinta nipona que yo de princesa, visualizo mi brazo derecho y trato de concentrarme en sentir cada fibra muscular.
Pongo los pies en el ángulo correcto frente a la portezuela, agarro el pomo y con la fuerza de mil demonios pongo cada músculo al servicio de cerrar la puerta con el mayor estrépito posible para que el sobresalto no le deje cagar a aquel idiota hasta el mes que viene.
PAAAÁÁMMMM……!!!!!!!!!
Una delicada voz resuena con algún eco “hostias!”
Tan grande es el ruido que un policía de los que pulula por los juzgados aparece en escena
-¿Qué ha pasado?
- Nada, un portazo, será la corriente, supongo
El policía mira la ventana abierta y comprueba que no corre una sola gota de aire a través de ella
-Ya. Bueno.
Se va.
Tan pronto se marcha el policía, sale una especie de idiota de no más de veinticuatro con los calzoncillos a medio subir, el rostro demudado y pálido
-¿Qué pasa, qué pasa? – pregunta
Le miro, le sonrío - Vuelve a lo tuyo, campeón- y me voy.
Poco más tarde, llaman y hago mi juicio, con una inusual sonrisa.
BP
Ahaa.....que bien, no hay nada mejor que una de esas historias escatològicas para cuando regreso del trabajo.......0_0 !!!!!!!! QUE CARAJ??????....XD
Primero: LOLOLOLOLOLOLOLOLOLOLOLOLOLOLOLOLOLOLOLOL!!!!
Segundo:
Tan cabròn te puso que llamò hasta la atenciòn de un guardia? XD
Tercero:
Tenia que salir con los calzoncillos a medio subir?
Cuarto:
Cada cosa te pasa a ti, ya imagino tu cara de demudada bronca para con el portazo XD
Quinto: ERES POCO SERIO!!! =DDD!!
=3 Nyahh... ^^gu
HL