1/20/08
Antes que nada: murío mi otra historia, es que no tenia sentido y fue una idea no concretada. DISFRUTEN y cada vez que pueda subiré capitulo.
_____________________________________________________________________________
Y entonces sucede algo, conocen a alguien con cierto aspecto o con cierta sonrisa. Puede que eso sea enamorarse, encontrar a alguien que hace sentirte un poco menos solo. . .
Capítulo Número 1
El automóvil tomaba velocidad poco a poco en la carretera nacional nº 15 con destino a Las Vegas. No era un viaje muy largo desde San Diego pero tomaba su tiempo, seis horas exactamente. Junto a mis amigas nos íbamos de las cálidas aguas de las playas de nuestro hogar a la fascinante cuidad que no duerme, llena de casinos y gente predispuesta a perder su dinero. Éramos cinco: Lana, una persona positiva y alegre, Cármen, una mexicana con mucho humor, Lizzie, mi amiga de toda mi vida, Jennise, la “administradora” de nuestros gastos y yo, Maria, originalmente Argentina. Nuestro viaje era un “escape” o mejor dicho mi despedida de soltera. Nos íbamos por diez días al estado de Nevada, habíamos planificado con detalle cada cosa para tener la mejor despedida. Nos estableceríamos en el hotel The Palms y los gatos los dividiríamos entre las cinco.
Yo era una persona común, no tenía nada en especial. Era jefa de guardia en un hospital corriente de San Diego y estaba por casarme, en junio sería la boda. Nicholas Gun sería “el afortunado”, si así se lo podría denominar. Era un excelente arquitecto, uno de los mejores de la zona y lo amaba. Cada centímetro de su piel, cada mirada, cada gesto me enamoraba de él más y más. Ambos teníamos 30 años, y 6 años de convivencia, por lo tanto decidimos que ya era el momento para conciliar nuestra relación. Nos habíamos conocido durante la universidad, en un bar mientras mirábamos fútbol americano, algo muy simple, pero el mejor momento de mi vida, hasta ahora.
Mi despedida de soltera, por lo visto era especial, pero así me gustaba, como lo planificaron mis amigas, una idea original y una oportunidad perfecta para gastar nuestros ahorros.
La verdad que el calor de la carretera era agobiante y decidimos parar en una gasolinera en Barstow, para refrescarnos un poco y cargar combustible. Lo primero que hicimos al bajar es arrasar con la tienda de comidas. Comenzamos a tomar golosinas y alimentos mientras Jenni pagaba todo. Luego de avisarles a las chicas decidí ir al baño. A los cinco minutos estaba buscando con desesperación a mis amigas, las perras se habían marchado sin mí. Llamé constantemente al celular de cada una pero obviamente ninguna respondió.
-¡Dios!, las odio.- maldije en voz lo suficientemente audible.
-¿A quienes?- preguntó un hombre que salía de la tienda y se sentaba a mi lado.
-No, no es nada- respondí avergonzada
-¿Quieres uno?- dijo ofreciéndome un cigarro. Negué con la cabeza rotundamente.-Bueno, por si no lo sabías, soy una persona normal y si no me aceptas el cigarrillo, por lo menos dime que te pasa. –
- Perdón, es solo que mis amigas se hacen las graciosas y me abandonaron dejándome sola- contesté apenada riendo.
-Ah, eso es normal, me suele pasar- comentó entre risas.
-Por cierto, soy Maria- contesté con cortesía
-Ah, si, yo soy Billie Joe- dijo exhalando el humo de su cigarro.
-Que nombre peculiar, Billie Joe-
-Si lo sé-. De repente empecé a escuchar gritos y silbidos y sin dudarlo vi a mis amigas muriendo de risa, y haciéndome poner roja.
-Por lo visto esas son tus amigas- dijo Billie Joe sonriendo.
-Si, por suerte, esas locas son mis amigas. -comenté
-¡Vamos Billie!- se escuchó un grito de una camioneta negra con vidrios polarizados que no permitían ver su interior.
-Bueno debemos irnos. Un gusto en conocerte María-dijo extendiéndome la mano.
-Un gusto Billie Joe- le correspondí y lo vi alejarse. Me di media vuelta y oí que me llamaban.
-María, Billie. –
-¿Eh?- pregunté confundida.
-Dime Billie- contestó sonriendo subiendo a la camioneta. Le devolví el gesto y subí al autmovil porsche descapotable.
Y obviamente al instante estaban haciéndome burlas con respecto a Billie.
El viaje continuo siendo caluroso pero con mis amigas ese detalle no tenía importancia. Alrededor de las 3 de la tarde, logramos llegar a Las Vegas y válgame Dios, que cuidad tan escandalosa y deslumbrante. Recorrimos lentamente el boulevard “Strip”, totalmente fascinadas por la cantidad de casinos, carteles enormes y luminosos y los numerosos hoteles y publicidades.
Llegamos a la calle W. Flamingo, es decir al lujoso hotel “The Palms” y créanme que no exagero cuando digo lujoso, esto no parecía una cuidad, parecía un parque de diversiones para adultos, era otro mundo. Luego de tomar nuestras reservaciones nos llevaron a la torre “Fantasy”, que tal cual lo describe la palabra era una fantasía, llena de casinos, entretenimiento y restaurantes. Nos instalamos en una suite llamada “Hot Pink Suite”. Esta contaba con una decoración que combinaba a la perfeccion, un mini- escenario con un poste de stripper y un lujoso bar, ideal para Cármen, bebedora de alcohol, pero en una forma “sana”. Y no se imaginaran el gran jacuzzi que poseía.
-Esto es mucho mejor que mi casa, o esas despedidas de solteras de una noche, mierda- comenté a las chicas.
ENJOY O WHATEVER.