(sssshhhhh.....)
6/2/09
Y esto es lo q pasó después de la fiessshta de Cira...:)....No tengo remedio...
Habrá q estudiar un día de estos, digo yo!!
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Aquella noche era domingo, y lo sabían porque la ciudad estaba como aletargada, como esperando que pasara algo, no porque les importaran realmente los calendarios o relojes cuando andaban juntos.
Andaban tranquilos pero ansiosos, deseando llegar a la cama a lamerse las heridas. Pero aún así, iban despacio.
No había estrellas en esa zona de la ciudad, ellos las habían escondido todas en la habitación y no pensaban soltarlas.
Caminaban y él sólo deseaba ahogarse entre la ropa interior de ella. Ella sólo quería sentirle el pulso en sus venas.
Era domingo y no había mañanas en sus planes. No había lunes. Con ellos siempre era domingo, porque todo siempre estaba a punto de empezar, toda la ciudad estaba a punto de estallar o de quedarse dormida.
Ella apretaba el paso y reía a carcajadas al verle nervioso. Él sonreía sabiéndola su refugio, tibio y tranquilo. Los dos sabían que esa noche iban a tardar en dormirse y que en su cama iba a hacer más calor que en el asfalto.
Subieron las escaleras estrechas y de madera, y llegaron a la casa, donde el balcón abierto dejaba que Madrid fisgar lo que pasaba dentro.
Ella dejó caer el bolso nada más pasar el umbral de la puerta, él puso música y sirvió los hielos para dos ginebras.
Ella se quitó los zapatos y se asomó al balcón mientras intuía que él la miraba. Él se sentó con el vaso en la mano mientras miraba la silueta de ella recortada por la claridad de la calle.
No hace falta luz así.
Ella se dio la vuelta y se sentó en el sofá, al lado de él. Puso sus pies en la mesa. Él estiró el brazo y ella le permitió envolverla a la vez que se recostaba sobre él y sentía los hielos del vaso tintinear próximos a su espalda.
Y ella pensó que le gustaban los domingos porque era ese día en el que nunca pasaba nada, pero que todo estaba, siempre, a punto de pasar.