Pardon me, but your teeth are on my neck.
No es que tengas 30, ni casi 30, ni 30 y más; no. Tienes los nuevos 20, y confundes de qué trata lo que persigues como un daltónico un cuadro de Monet. Llama al plumero de las formas que te apetezca, utiliza las conclusiones de tu experiencia para perseguir los órganos sexuales de la verdadera veintena para alzarte, evidenciarte superior en inteligencia y huye, huye de nuevo, huye la vez número infinito; sé el pez que se muerde la cola dejando escapar las virtudes que, representante última tu generación, podrías rentabilizar.
Y cuélasela a tu madre, pero a mí, no. Smile. Un clásico ejemplo de que los relojes explican todas y cada una de las cosas hasta que deja de existir cualquier diferencia entre la cosa, y su explicación.
http://www.youtube.com/watch?v=si8OPycraoM
obviando el hecho de que me odias ahora mismo, let me say que pareces mucho más younger en esta imagen