8/8/08
Con gafas y jugando al baloncesto
-Este es de los míos-pensé
Me mirabas de reojo como quien mira un negro con una camiseta con la marca nazi. Creo que no entendías muy bien qué pintaba yo allí. Contestabas con monosílabos las pocas palabras que te dirigía. Al principo pensé que jamás sería una de vosotros.
Entonces, un día cualquiera, miré el reloj y os grité: "¡me tengo que ir!" y en tus ojos vi con sorpresa que querías que me quedara.
Un tiempo después entré cuando sólo estábais Coco y tú. Como tu mismo has dicho, hablamos mirándonos a los ojos, y encontré una paz tan infinita y unas ganas tan enormes de echarme en tus brazos y dejarme llevar al fin del mundo, que supe que tendrían que pasar años hasta que pudiera olvidar tu mirada.
No me paré a pensar qué clase de amigos seríamos ni qué clase de amistad resultaría. Pero desde el principio supe, con total claridad y certeza, que estaba irremediablemente condenada a amarte de por vida. Y de hecho, sigo haciéndolo.
Una vez estaba pensando en el significado de esas típicas palabras que a lo largo de su vida todo adolescente dice:
"Daría mi vida por ti"
Estaba pensando, como digo, sobre si esa frase era una de esas cosas que sueltas sin pensar cuando quieres decir en realidad "te quiero" o si es literalmente eso de poder entregar tu vida porque otro salve la suya.
Y en el momento en que tu imagen se cruzó en mi cabeza supe que, sin lugar a dudas, no sólo daría mi vida por ti, sino las posibles reencarnaciones que mi alma pudiera tener.
Gracias a ti, como ves (si las gafas te lo permiten) supe que es posible querer tanto a alguien como para olvidarte de la propia existencia.
TE QUIERO MUCHO