Cada vez que viene ese caudal infinito de dolor y de tristeza, de emociones no resueltas, no expuestas, deberíamos qued ar nos con calma y practic ar el silencio interior, al que lleg ar ás por la focalización de la mente. Rápidamente hay una respuesta de dicha en el cuerpo.
Incluso cuando estés en estado de calma, trata de observ ar la mente. A ver qué hace, a dónde quiere ir, cómo trata de meterse para llegar nuevamente a vos.