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No Other Lover . (Oh Beatles!)

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bandoneonika's photo from 7/22/08
  • 7/22/08
  • Camera: Not specified

Mi Sole :)
no es perfecta??
jaja, mis ratos de ocio son todos suyos chicos..


dajj, estoy tan romántica estoy días que me doy asco.. :S jeje
se te armó sofía, jodete jajaa







Esa noche la lluvia era más densa que el smog de la ciudad, y mis problemas eran aún más densos que la propia lluvia. En la garganta tenía un nudo tan apretado que parecía atado por el mismo diablo, y en mi boca seca y vacía mi lengua sofocada buscaba aferrarse de cualquier extremo para no naufragar. Intentaba colarse por algún extremo; quería salir y gritar.
Pisé la alfombra marrón que rezaba “Welcome!” y abrí la puerta del bar. Apenas entre pude verlo, de espaldas a mi:
Al instante estaba yo en el espacio, como viéndolo todo desde dentro de una estrella, pues las imágenes tenían un cierto tono plateado. La negra inmensidad brillaba como la seda, y cada astro olía a tierna madera.
Todo se desvaneció cuando lo vi llevarse las manos a la cabeza, y soltarse el pelo:
Reaparecí en el mar. Aunque me cuesta definir si yo me encontraba en el mar, o si yo era en mar. Porque mi cuerpo se llenó de temblores y cosquillas que bien podían deberse a la espuma que rozaba levemente mi cuerpo, o a miles y millones de peses revolviéndose dentro de mi. Pero sé que todo era tibiamente azul, todo sabía vigorosamente a sal.
Fue entonces cuando se dio la vuelta, sonriéndome:
Y de repente la cuerda de un bajo me envolvió la cintura mientras me decía con su voz de abuelo que prestara mucha atención, y vi al maestro Charles bañándose los dedos en las teclas de su piano, volviendo las caras de todo el público de un dorado galáctico. El jazz se elevó y todo e club underground se levantó respetuosamente para chasquear los dedos al son de “See Rider”. La música vibró en mi cuerpo y me abracé a las guitarras como si fuesen mis hijas, mientras trataba de absorber todos los chillidos de trompeta que me fuera posible para intentar revivirlos luego cuando quisiese.
En ese momento, sin previo aviso ni anticipo alguno, me dirigió las primeras palabras de la noche. Y fui tan feliz en ese instante, que creo, sinceramente, que morí.

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