Viernes 20 de septiembre del 2006
Martín de BadCher
Hace unos días cuando me disponía a salir con mis amigos, viví una experiencia estremecedora: encontré mi billetera completamente vacía. Los pensamientos más oscuros vinieron a mi mente. Mi respiración se agitaba y comenzaba a transpirar. La necesidad de tomar coca-cola para aplacar mi sed, de una de esas pastillas para el malestar y de una pose bonita para no verme tan mal en el espejo, me ponia peor. Sin embargo, logré calmar mis animos y pensar en frío esta situación. Traté de recordar los gastos que había tenido durante el último tiempo para entender que había pasado y conté: el club, el viaje, el fondo del curso, la bufanda, las rifas, salidas, transporte urbano, fotocopias y cantina, lo que sumaba una cifra verdaderamente abultada. Aunque visto de una forma detallada eran gastos inevitables, obligatorios como ciudadano corriente. Pero... obligatorios e inevitables?? Considerando el flujo de dinero en mi micro sistema financiero esas dos palabras no me gustaban nada. Cómo es que a los 17 años de edad necesito de tanto gasto para vivir como un adolecente más?? Había algo que no andaba bien.
Entré a caminar los 8 pasos que separan mi cuarto del living, buscando respuestas a tales interrogantes. En eso, vienen conceptos perdidos en algún recondito espacio de mi memoria sobre el capitalismo. Y claro, como no darme cuenta, el sistema capitalista por el cual es necesario el flujo de dinero y la existencia de oferta y demanda, para poner en movimiento un complejo aparato productivo dirigido por los grandes capitales, los cuales se ocupan de mantener su estado de bienestar y sus abultadas ganancias, mediante el incentivo hacia la compra compulsiva, es decir... fomentar la sociedad consumista.
La verdad, que situarme en tan nefasto sistema de vida, me hacía envidiar como nunca la feliz vida llevada en otros tiempos por mis abuelos. Que lindo sonaban sus relatos en aquel momento!, sus bailes en los clubes, sus tardes en las costas del Río de la Plata, sus juegos en las calles y en las plazas y por sobre todo lo que siempre he admirado, su propia producción de huevos, pollos, verduras y frutas, en el fondo del jardín, que les permitía autoabastecerse de esos productos a través de su constante trabajo de todos los días. Era todo tan lindo....
Pero bueno, ya pasó, ahora la situación es otra. Vivimos en una sociedad capitalista y por ende consumista, y como parte de esta sociedad quiero y necesito plata, a mi no me vengan con idealismos, ni con tiempos mejores. Soy feliz, si tengo dinero.
En la foto: versión moderna de la siembra productiva con billetes de $10.
ves!!aca es mas barato vivirrrrrrrr...
quien te manda a estar en la capital,eh??
ajaja por eso me voy para otro lado
adeux
jajaja
bueno cherca tu flog tiene mucho GLAM,,
jajaj
hablando de la puerta de mario qiero las fotos
y en especial esa q tenes una flor en la mano
un abrzo grande
http//:munieqitosdpapel
abraazo cherka
pasate