11/16/09
Tú sueñas con dormir horas y horas, aunque te pierdas el amanecer, el anochecer, el atardecer. Yo sueño con volver a quedarme despierta hasta que el amanecer irrumpa en la habitación por la ventana.
Temes que yo lleve sucio el abrigo, pero mi mayor miedo es que estés tan cansada que no puedas venir a huir por las calles de Madrid cada noche. A veces incluso tienes miedo de que se te rompan las piernas, pero a mí me gustaría que se nos rompieran de tanto viajar, de visitar París, Asturias, Londres, el parque de debajo de tu casa. De sacarte del país porque no sabes nada de lo que hay fuera y así no puedes seguir y de sacarme a mí por el país porque no sé nada de lo que hay dentro y así no puedo seguir. De tanto andar conociendo mundo, de tanto huir y que nadie sepa dónde estamos, a dónde iremos… ni siquiera si vamos a volver.
El caso es que no nos hemos parado a pensar que al final vamos a quebrarnos de tanto saltar por querer estar a una altura que no existe. Yo a la tuya y tú a la mía. Y la cosa es que siempre estuvimos a la misma.
Y es que resulta que para ti la responsabilidad no es un don, lo divertido de la vida es ser irresponsable sin que nadie lo sepa salvo tu madre y yo. Gastar, faltar, desaparecer, aparecer, gastar, gritar. Porque estás loca, dulce voz de niña. Y gritas. Gritas porque es tu cumpleaños y quieres hablar gritando. Gritas porque meten gol, porque te adelantan, porque te haces daño, porque te hago daño, porque me haces daño. Gritas con motivo, gritas sin motivo. Porque te pones nerviosa, porque no te da tiempo, porque estás contenta, porque estás enfadada. Gritas porque no grito. Y mi voz a veces se asusta y ya no quiere ser serena, ya no quiere ser tranquila, ya no quiere ser precisa ni segura y tartamudea. Y tú gastas, faltas, gritas. Pero soy yo quien quiere hacer locuras, quien te secuestraría. Pero para ti la responsabilidad no es un don y, aunque sepas que hace frío y está lloviendo y te digo que no corras, tú corres porque no sabes qué es la prudencia. No verás que te caes hasta que no te hayas caído y quizá sea porque confías en que yo esté ahí a tu lado lista siempre para estirar el brazo y recogerte.
Porque a ti no te hace falta pasarte la vida sentada en un parque, te basta con hablar de cosas que pasaron y pasarán, mientras yo sueño con hablar de lo que está pasando, de que cada palabra me lleve contigo. Con hacer planes increíbles, de pedirte que te cases conmigo aunque no nos vayamos a casar nunca, de querer vivir contigo y de pensar que a veces no querría vivir contigo. Ni tú conmigo. De querer despertar cada mañana a tu lado aunque a veces lo hagamos y no sea para tanto, porque de repente tienes prisa y sólo quieres vestirte y bajar a por café.
Jajajajajaaja. Pues digo que sí!! xD