Mario y Lucía
11/22/09
Mario empezó a salir con Lucía porque encontró en ella una serie de coincidencias que, sin excepción, debían ser consideradas una premonición de medionaranjeo.
Coincidían en películas, libros y música. Odiaban la tele, amaban los vinilos. Su color favorito era el azul y los dos eran libra. Como ciudad favorita se decantaban por París, y si tenían que elegir un plato estrella se quedaban sin dudar con el pato a la naranja. Whisky con dos hielos, helado de vainilla, paseo por el parque. Playa antes que montaña, montaña antes que campo, campo antes que muerte.
Eran asombrosamente parecidos, tanto que sólo se diferenciaban en una cosa: Mario estaba loco y Lucía no existía.