5/22/09
Todo lo que Deseaba se plantó en su camino, le pegó una colleja y le ordenó que se secara las lágrimas.
Desengaño se las secó, se rascó la nuca y puso cara de cordero degollado.
Pero a Todo lo que Deseaba no hay quien le chiste, que él es muy suyo y muy cabezota. Cogió a Desengaño de la mano y casi le arrastró hacia Ilusión.
Ella era muy echá pa’lante y Desengaño… muy tímido, claro.
Al principio ella no dejó de parlotear sobre lo bonita que es la vida y todas las cosas que se pueden hacer, toda la gente que te queda por conocer…. Bla, bla, bla…
Desengaño sólo notó que se le curvaban las comisuras de los labios. Y eso ya era mucho para él, imaginaos.
Toda una vida de llantos y lamentos, que pueden cambiar en un instante, sólo encontrando un sentimiento.
Cuando Ilusión dejó de parlotear, Desengaño se agarró los machos y la invitó a bailar.
Una lenta, de las de agarrarse.
Creo que era un bolero de Machín.
Todo lo que Deseaba les observó satisfecho desde su rincón.
Y la música sonó… para unirles por siempre.
muy bonito, Anita!
muaaaaaa