Flores en el ático
4/22/09
AVISO QUE A CONTINUACIÓN HAY UN FRAGMENTO DEL LIBRO (por si alguien le da por leerlo cosa que dudo)
¡Algo crujió a mis espaldas! Un paso suave sobre madera podrida! Di un salto, sobresaltada, y me volví, temiendo ver Dios sabe qué cosa, pero entonces suspiré, aliviada, porque era Chris, de pie, en plena oscuridad, mirándome en silencio. ¿Por qué? ¿Acaso estaba más guapa que de costumbre? ¿O sería la luz de la luna, que brillaba a través de mis vestidos vaporosos?
Pero todas mis posibles dudas se despejaron cuando le oí decirme, con voz baja y algo áspera:
—Estás guapísima, sentada ahí de esa manera —carraspeó, para despejarse la garganta—. La luz de la luna te perfila en un azul plateado, y se te ve la forma del cuerpo a través de la tela.
Y luego, de manera desconcertante, me cogió por el hombro, hundiéndome en él los dedos, duramente, tanto que me dolió.
—¡Por Dios bendito, Cathy, besaste a ese hombre, y podía haberse despertado, y haberte visto, y preguntarte quién eres, en lugar de quedarse convencido de que eras simplemente parte de su sueño!
Me asustaba su forma de actuar, y también me asustaba el temor que sentía sin motivo alguno.
—¿Y cómo sabes lo que hice? Tú no estabas allí, aquella noche estabas enfermo.
Me miró con ojos brillantes, y de nuevo pensé que parecía un desconocido.
—¡Te vio, Cathy, no estaba dormido del todo!
—¿Qué? ¿Que me vio? —grité, incrédula—. ¡No fue posible... no, no me vio!
—¡Sí! —chilló él, y éste era Chris, tan capaz, de ordinario, de dominar sus emociones—. ¡Pensó que eras parte de su sueño! ¿Pero no te das cuenta de que mamá puede darse cuenta de quién era, simplemente con ponerse a pensar y atar cabos, igual que he hecho yo? ¡Al diablo contigo y con tus ideas románticas! ¡Ahora están sobre nuestra pista! ¡No creas que dejan el dinero ahora por ahí, como hacían antes! Ahora lo cuentan, tanto él como ella ¡y todavía no tenemos suficiente!
'
Me apartó del alféizar de la ventana de un tirón, y me parecía lo bastante furioso y salvaje como para darme una bofetada en la cara, aunque nunca hasta entonces me había pegado, y eso que yo le di muchos motivos para hacerlo cuando era pequeña.
Pero lo que hizo fue sacudirme, hasta que los ojos me bailaron y me sentí mareada, y me puse a gritar:
—¡Para! ¡Mamá sabe que no podemos salir por una puerta cerrada con llave!
Este no era Chris..., éste era una persona a quien yo nunca había visto hasta entonces.., primitivo, salvaje.
Se puso a chillar, y lo que dijo fue algo parecido a esto:
—¡Tú eres mía, Cathy! ¡Mía! ¡Y siempre serás mía! ¡Cualquiera que sea el que se cruce contigo en el futuro, siempre me pertenecerás! ¡Y te voy a hacer mía..., esta noche..., ahora mismo!
¡No lo creí, aquél no era Chris!
Y tampoco comprendí del todo lo que estaba pensando, y, si he de decir la verdad, no se me ocurrió que dijera aquello en serio, pero la pasión tiende siempre a dominar las situaciones.
Caímos los dos al suelo; yo trataba de apartarle de mí, con todas mis fuerzas. Forcejeamos, dando vueltas, retorciéndonos, en silencio, una lucha frenética, su fuerza contra la mía.
Pero la verdad es que no fue una gran batalla.
Yo tenía piernas fuertes, de bailarina, pero él tenía los bíceps, y pesaba más y era más fuerte..., y tenía mucha más determinación que yo de utilizar algo caliente, hinchado y exigente, hasta tal punto que toda la capacidad de raciocinio y todo su equilibrio mental habían desaparecido.
Y yo le quería. Le quería y le deseaba, si él quería aquello de tal manera, fuese bueno o malo.
No sé cómo, lo cierto es que acabamos sobre aquel viejo colchón, aquel colchón sucio, maloliente, lleno de manchas, sin duda había conocido amantes mucho antes de aquella noche. Y fue allí donde me poseyó, metiéndome a la fuerza aquella parte sexual suya, hinchada, rígida, que tenía que quedar satisfecha, y la introdujo en mi carne rígida y que se oponía y se desgarró y sangró.
Y ahora ya habíamos hecho lo que los dos habíamos jurado no hacer nunca.
Y sigo pq no me deja en la misma actu.
Hace varios años que vi en television esta película y me encantó, mi madre me dijo que tenia el libro en casa de mi abuela, y fuimos un finde al pueblo a recogerlo, Flores en el ático y de paso la continuación Petalos al viento.
EL libro me gustó muchisimo mas que la película, de hecho es mi libro favorito, y el texto que he dejado es un aparte que me dejó en sock... lo leí varias veces para cerciorarme de que leía justamente eso.