trescientos sesenta y cinco días más tarde.
10/4/09
quinientos cincuenta y dos mil seiscientos minutos.
subida sobre unos maderos levanto la vista, como hace ocho mil setecientas sesenta horas lo hice, pierdo la mirada entre la multitud. En esta ocasión es distinto. Mis ojos ya no brillan como entonces. Me transporto al pasado, un pasado no muy lejano, en el que al levantar la mirada y buscar entre tanta gente aparecían tus ojos, resplandecientes, dándome esa paz que tanto necesito ahora. Sueño con bajar corriendo, con echarme a tus brazos de nuevo, con ruborizarme con una simple mirada.
En estos momentos mis ojos brillan, sí, pero brillan debido a las lágrimas que encharcan las pupilas.
En estos días se hace muy dificil seguir adelante, todo trae recuerdos, calles por las que paseabamos de la mano, abrazados, besándonos, sin importarnos nada más que nosotros mismos.
Te echo de menos, más de lo que debería, más de lo que quiero.
Siento esa necesidad de respirar al compás de tu corazón, de oir tu voz susurrándome al oido, esa necesidad de tí.
Bonitas y tristes palabras...
Un besote!