7/14/09
. 101 “Tú… mi único amor.”
-¿Lo ves? No es tan difícil –le dije sentándome a su lado. Su mirada cambio y aquel rostro lleno de confusión ahora mostraba alegría con una bella sonrisa sobre sus labios.
-No –respondió- no lo es.
Sus ojos no se despegaban de Melanie. Él la miraba con ternura y dulzura, eso se notaba. Yo solo podía limitarme a disfrutar esa imagen. Ahora la similitud era exacta. Parecía que formaban una especie de espejo entre los dos, el pasado y el presente. Era increíble.
-¿Sabes? –levanto su mirada hasta mi. Expectante de lo que diría- tu y Melanie… son iguales –acompañe el comentario con un movimiento de mi cabeza- tal vez tu lo notes…
Enseguida, él me interrumpió.
-Claro que lo he notado –me dijo y sonrió- solo que… no sabía si decírtelo fuera correcto.
Sonreí y con mi mano coloque detrás de su oído un mechón de su cabello que había caído delante de sus ojos. Ese cabello… tan suave y sedoso «había extrañado aquella sensación». Lucas al instante rio ligeramente y volvió a poner sus ojos en Mel.
-¿Necesitas algo? –pregunte al darme cuenta de que él no se movería de ahí. No sin Melanie.
-No, hermosa. Gracias –sonrió.
“Hermosa”. Esa era la palabra que hacía eco en mis pensamientos.
-Te traeré una limonada –él volvió a reír y me miro- se que te encanta.
Si podía presumir de algo era eso. Conocía a Lucas como la palma de mi mano. Cuando el –en estos casos- decía que no, se refería a que no quería molestar; sin embargo cualquier cosa ofrecida era aceptable para él.
-Aun lo recuerdas –musito en un susurro.
-Eso no es todo lo que recuerdo, Lucas –le respondí. No pude evitar besar sus labios antes de irme; así, su dulce sabor permanecería en mis labios el tiempo que tardara en la cocina.
Tome un bóxer que había dejado sobre el cesto de ropa limpia y me lo puse, iba a estar un poco incomoda andando por la casa solo con su camisa. Esta aun cubría aquella prenda ya que no me quedaba muy bien; algo ajustado de atrás pero me sentía cómoda y prefería preocuparme por mi imagen después. Además, no me veía tan mal. Mi cabello estaba algo desarreglado pero cuando pase mis manos por el mismo se ordeno. Nunca había usado mucho maquillaje, por lo cual no se notaba gran diferencia en mi rostro… podía decir que lucía mejor que cuando lo usaba. Sonreí ante mi reflejo en el espejo de la sala y continué mi camino hasta la cocina.
No tarde mucho en prepararle su limonada; era justo como a él le gustaba. Muy dulce. Hice dos vasos y traje conmigo la pañalera –una bolsa rosa donde siempre guardaba las cosas de Melanie- hacia la habitación. Lucas seguía en la misma posición, pero ahora veía como la mecía con suavidad entre sus brazos.
es tan hermosa!!
la amo!!!
estas en ff!!
kiss