7/10/09
. 99 “Tú… mi único amor.”
Fui yo quien lentamente separe mis labios de los suyos para adoptar una posición más cómoda a su lado. Su brazo envolvió mi espalda por completo con entusiasmo al mismo tiempo que me aferraba a su pecho con firmeza. Sonreí y cerré mis ojos. Relajé los músculos y me deje llevar por la suave caricia que Lucas regalaba a mi espalda.
Muchos sentimientos se encontraban conforme los segundos pasaban dentro de mí. Felicidad, amor, ternura y dulzura eran los que conquistaban cada vez más mi cuerpo pero al mismo tiempo, otros me invadían el pensamiento alejándome de toda tranquilidad. Angustia, temor e inseguridad. Esos tres horribles sentimientos desordenaban mis ideas produciendo incluso un leve aturdimiento en mi mente.
Duda. Esa era otra de las espantosas sensaciones que mi cuerpo estaba padeciendo. Los malos momentos por más que intentara borrarlos de mi mente era algo imposible. El día de su partida era uno de los tantos que atemorizaba mi conciencia. ¿Qué me aseguraba que esta vez él se quedaría conmigo? Existía… ¿algún tipo de documento donde me afirmara esto? Lamentablemente no.
Mi cabeza era un total dilema. Me maldije algunas veces por haber comenzado a pensar de esta manera; todo estaba más que perfecto.
Con mucha discreción, sacudí mi cabeza tratando de eliminar los pensamientos de esta forma. ¿Estúpida manera, no? Además de estúpida, inútil. No funcionaba por más movimientos que hiciera.
Él lo noto enseguida.
-Ashley, ¿Qué pasa? –pregunto confundido alejándose un poco de mi.
-Nada Lucas –le respondí sonriéndole del mejor modo posible- es solo que me quede pensando en varias cosas… -volví a menear la cabeza y finalmente lo mire- nada que sea importante.
-¿Quieres contarme? –esta vez acaricio mi mejilla pasando de ahí hasta los hombros y deslizándola hasta poder tomar mi mano entre la suya.
-No te preocupes, mi amor –le volví a sonreír. Sin duda, esta vez fue algo más creíble- son solo cosas que debo hacer.
Lucas clavo sus ojos en mí un momento. Odiaba cuando hacia esto solo para asegurarse de que todo estuviera bien… la mayoría de las veces, él acertaba. Me sorprendí al ver que su cabeza asentía con seguridad. Me sonrió y volvió a presionar sus exquisitos labios sobre los míos.
Solo eso basto para que regresaran aquellos pensamientos de los cuales podía presumir tener. Uno de mis brazos rodeo su cuello y evito que se liberara de mi presión ejercida. Sentí su sonrisa entre el beso, lo imite, y me aleje de él.
-Iré a ver como esta Melanie –dije sonriéndole.
Le di la espalda y busque con algo de timidez mi ropa sobre el suelo. Repentinamente sentí como una prenda acariciaba mi hombro. Su camisa.
-¿Qué pasa? –reí ante su acción.
-Póntela. Yo buscaré tu ropa –se ofreció mientras su dedo índice se paseaba por mi espalda.
Traje la camisa hacia mis manos con suavidad y lentamente la coloque alrededor de mi cuerpo. Me quedaba algo –muy- grande, pero me agradaba la sensación de apretarla contra mi cuerpo y oler aquella deliciosa fragancia tan característica de él. Me puse de pie y escuche una leve risa venir de Lucas, lo mire y sonreí.
Camine hasta la puerta y por un momento me sentí aliviada; esos feos pensamientos no habían regresado.
Mañana cien capítulos.
Aaaaw, yo te firmo en este flog :)