PACHAMAMA
8/1/08
No niña, eso no se puede tocar, dijo la vieja rara del mercado de Cusco, ¿Por qué no? Le pregunté como siempre, yo, que vivo en la duda. Es pago para la tierra, dijo, regalo para la Pachamama. ¿Si?, ¿Galletas, muñequitos de piñata, cintas de colores, confeti, todo de plástico? Cómo podía ser eso pago para ella, adonde le ponemos esos regalos, ¿debajo de la tierra? La vieja no me contestó, y su cara de puño me asustó más.
Me acordé de eso porque hoy es agosto y la vida se me ha llenado de plástico, que es lo más barato y yo estoy sobreviviendo.
Debajo de la tierra se quedan las toallitas higiénicas enredadas en las raíces, en el fondo del rio botellitas de agua Villavicencio, manantial, cristal. En las orillas grandes perros muertos. El olor podrido crece con el invierno.
Pachamama recibe sus regalos en agosto, lloramos juntas, ambas nos estamos quedando apretadas en el plástico, en agosto el cielito de mi país se llena de cometas, un signo de la ilusión del cumpleaños, del afán de crecer, pero hora ya no es más ese signo, y el aniversario solo tiene de bueno que es un día para ser recordadas por los que nos aprecian.
No se si habrá pensamiento que nos salve, querida madre, para ti se multiplica la duda, el dolor, las suciedades, las podredumbres, todas las cosas que son solo una intuición en mi alma que tiene algo de ti.
Lo único que puedo decirte es que no podemos hundirnos todavía, los niños siguen naciendo, el sentido de la infancia se revela para mí como una fuerza, me haz heredado la inocencia, y por eso quiero vivir, a pesar de todo el daño que presiento, de sentirme extranjera en todas partes, abrazada por la pereza, abusadora del plástico, del dinero, del tiempo.
Hoy es agosto y quiero celebrar todos los nacimientos que hemos decidido nuestros.
salud!!!