Lunahuaná, Junio de 2009
10/2/09
En un sótano lleno de antigüedades, no pude evitar el gesto de vanidad de tomarme una foto frente a una máquina de escribir. Quizá yo sea uno de aquellos luditas redimidos a quienes les gusta celebrar el oficio del escritor contando con una Remington, por ejemplo. Y sí, es una imagen que se va perdiendo con el tiempo, la del escritor y su máquina.
Lo único malo es que me faltó ponerle papel a la máquina.. grrr... Ahora, en vez de escritor, parezco técnico de máqinas de escribir.