Vivimos en una sociedad dominada por el individualismo, donde todos los ciudadanos sólo miramos en nuestro propio beneficio. Ésto es debido, en parte, al creciente hedonismo en el que vivimos sumergidos actualmente, pues buscamos nuestro placer y disfrute aunque sea a costa de pasar por encima del prójimo. Por otro lado, nuestro interés generalizado por todo lo que sobrepasa las fornteras de nuestro mundo particular hace que no nos preocupemos por los conflictos que sufren nuestro vecino; de este modo, prestamos especial atención a la subida de impuestos de nuestra ciudad mientras que nos desentendemos de los males que afectan a los que están un poco más lejos: miseria, hambre, violencia, discriminación...
No obstante, todo ello está aderezado con unas gotas de cinismo que no hacen otra cosa que aumentar un poco más nuestro hinchado ego, refugiándonos bajo una máscara de falsa solidaridad, y así creemos que mandando un sms con nuestro nuevo móvil multimedia solucionaremos todos los problemas, sin saber -o haciendo que no sabemos- que en el fondo lo único que conseguimos es agrandar el bolsillo de aquellos que practican el hedonismo aún con más ahinco y dedicación. A pesar de todo, no podemos cometer la injusticia de meter a cada persona que compone nuestra sociedad en el mismo saco, ya que siempre habrá gente verdaderamente solidaria que sobresalga entre nuestra placentera indiferencia."
To leave a comment, please log in by clicking one of the following
Vivimos en una sociedad dominada por el individualismo, donde todos los ciudadanos sólo miramos en nuestro propio beneficio.
Ésto es debido, en parte, al creciente hedonismo en el que vivimos sumergidos actualmente, pues buscamos nuestro placer y disfrute aunque sea a costa de pasar por encima del prójimo. Por otro lado, nuestro interés generalizado por todo lo que sobrepasa las fornteras de nuestro mundo particular hace que no nos preocupemos por los conflictos que sufren nuestro vecino; de este modo, prestamos especial atención a la subida de impuestos de nuestra ciudad mientras que nos desentendemos de los males que afectan a los que están un poco más lejos: miseria, hambre, violencia, discriminación...
No obstante, todo ello está aderezado con unas gotas de cinismo que no hacen otra cosa que aumentar un poco más nuestro hinchado ego, refugiándonos bajo una máscara de falsa solidaridad, y así creemos que mandando un sms con nuestro nuevo móvil multimedia solucionaremos todos los problemas, sin saber -o haciendo que no sabemos- que en el fondo lo único que conseguimos es agrandar el bolsillo de aquellos que practican el hedonismo aún con más ahinco y dedicación.
A pesar de todo, no podemos cometer la injusticia de meter a cada persona que compone nuestra sociedad en el mismo saco, ya que siempre habrá gente verdaderamente solidaria que sobresalga entre nuestra placentera indiferencia."