Pero él no lo acababa de comprender. Cada vez que conseguía reunir las fuerzas necesarias para poder hablar, no conseguía sino volver sintiéndose más culpable.
-¿Pero por qué no puedo?
-No digas estupideces. Tú no
necesitas ser como ellos. Y tengo razón, y si no lo ves ahora ya te darás cuenta.
-¿Pero por qué me hablas así?
-Ya está bien de preguntas estúpidas. Tú a mí me obedeces y punto. Y si no tienes nada importante que decir, vete.
Era evidente que tenía que existir una manera de salir de esa cueva. Pero dentro de ella no había nadie más. A él nunca le habían enseñado a salir, y si saliese quizá no podría volver. ¿Merecería la pena darlo todo en el intento?
Photo uploaded at 7:34 AM
Pois po aqui andamos sen novidade...!!
e ti q tl??
cuidat!