10/10/09
Estaba en una terracita un oscuro mediodía echándome una copita en ese bar que hace esquina con la calle Mayor viendo volar a las moscas, viendo pasar a la vida, viendo pasar las chicas que a todas me acercaría, que a todas besaría; pero las pierdo de vista porque pasan deprisa.
Apuré el chinchón de un trago por el culo del vaso dibujé una silueta. Dejé volar a mi mente, me cegó un poco el alcohol. Y al abrir los ojos vi que la borrosa silueta se había convertido en princesa.
Y eras tú.