Ana Chévere inventando el manos libres
Lo peor es que no vi un royalty, qué le vamos a hacer.
Yo era un genio incomprendido, la más literalmente incomprendida de los genios incomprendidos, porque a mi brillantez y originalidad unía una propensión terrible al balbuceo. Seamos francos: por entonces me costaba hilar frases de más de dos palabras. Y eso es fatal para presentarle tu patente a un product manager.
On October 20 1977
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