Puede que resulte extraño, y diferente y hasta algo confuso, pero es lo que soy y por ahora no estoy dispuesta a negarme a mi misma. He descubierto la pasión de caminar, caminar sola sin rumbo y con demasiados pensamientos en la cabeza. La locura de pasear por lugares que no conozco, perderme por calles cargadas de historia, paredes que saben demasiado y nunca, nunca traicionaran tus recuerdos. No te escondas, puedes confiar en la ciudad.
Tomarme un día para caminar sin que nadie lo sepa, sin que nadie lo entienda y principalmente sin que nadie me moleste. Porque, por lo general necesito esos momentos de reflexión para entenderme, llegar a lo más profundo de mí, pensar en cada momento, en cada mirada y en cada sentimiento.
Y si quiero reír, rió, y si quiero llorar, lloro. Porque nadie me mira, y si lo hacen pensaran o bien en la envidia que da ver a alguien realmente feliz, o bien en la tristeza de verme llorar. Pero sabéis qué, no se acercaran a interrogarme, me dan la libertad completa de sentir y dejarme llevar como yo quiera, sin tener que dar cuentas a nadie, y eso es algo que me apasiona. Solo quiero dejarme llevar y disfrutar de horas en la ciudad recordando. A mi, a ti, a ellos... pensar en las acciones, en el deseo y en la pasión. Pensar en la locura, en la alegría y en la tristeza. Pensar en el primer beso, en el sonido de un cigarro mientras se consume... poco a poco... como nosotros.
Y sonreír al recordar y llorar al añorar...
Seguir caminando buscando una mirada que me diga “sigue adelante, no te pares. Podrás conseguirlo”. Seguir caminando, que mis pies se resientan mientras descubro pequeños rincones encantados mientras sueño. Seguir caminando mientras trato de entender lo que es el amor, el de verdad, y la soledad, la de verdad, y la locura, ya sabéis, la de verdad. Y seguir caminando pensando en como se puede desear no querer. Seguir caminando pensando en el sufrimiento del amor. Y caminar hasta que la noche me abrace y meza entre sus duros brazos impulsándome a seguir adelante. Y mientras tanto pensar en el engaño, ese engaño que nos creamos para con nosotros mismos tratando de esconder todo lo que sentimos y todo lo que podemos llegar a sentir. Joder como duele el saber que nos engañamos a nosotros mismo tantas veces, que no somos capaces de ver lo que vendrá después o antes o durante… y me duele saber que si no somos capaces de ser sinceros con nosotros mismo como vamos a ser capaces de mostrar sinceridad a los demás. Y sigo paseando y llorando y escribiendo…y peor aun, sigo recordando. Derrumbándome sola en la ciudad y en sus tristes y solitarios brazos.
-Copenhague-
El corría, nunca le enseñaron a andar,
se fue tras luces pálidas.
Ella huía de espejismos y horas de más.
Aeropuertos. Unos vienen, otros se van,
igual que Alicia sin ciudad.
El valor para marcharse,
el miedo a llegar.
Llueve en el canal, la corriente enseña
el camino hacia el mar.
Todos duermen ya.
Dejarse llevar suena demasiado bien.
Jugar al azar,
nunca saber dónde puedes terminar...
o empezar.
Un instante mientras los turistas se van.
Un tren de madrugada
consiguió trazar
la frontera entre siempre o jamás.
Llueve en el canal, la corriente enseña
el camino hacia el mar.
Todos duermen ya.
Dejarse llevar suena demasiado bien.
Jugar al azar,
nunca saber dónde puedes terminar...
o empezar.
Ella duerme tras el vendaval.
No se quitó la ropa.
Sueña con despertar
en otro tiempo y en otra ciudad.
Dejarse llevar suena demasiado bien.
Jugar al azar,
nunca saber dónde puedes terminar...
o empezar.
http://www.youtube.com/watch?v=Mw2cy_7rWF0
me he leido entero el texto, y sinceramente es precioso... y tiene tanta razón.
( L )