Saca lo mejor que hay en tí.
10/1/09
El espejo estaba opaco y además, la luz del baño se había fundido. No había nada que hacer, las cosas habían cambiado y pretendía ver luz donde no la había.
Desde dentro hacia fuera. Saca lo mejor que hay en tí.. Se dijo acercando la cara hacia aquella lámina oscura para darse ánimos;sabía que los necesitaría.
Las costumbres matutinas suelen tener un contenido autómata y las acciones casi siempre van compuestas por una serie justificada de hábitos rutinarios que te reactivan ó emocionan tontamente cuando se altera -de forma divertida y porque se quiere- el orden inventando. Así es como se crea alguna novedad, un "estreno" consciente... a los cinco minutos del despertar.
Como no se veía en el espejo, -quizá porque fuera opaco, quizá porque la luz del baño no funcionaba aquella mañana- alteró el orden de las cosas: Desayunó -un jueves- en pijama; cambió el café por un zumo de mandarina ácida y la mantequilla por bacon. El motivo era empezar el día con un festín con la firme intención de no celebrar nada, pero al menos, intentar sacar lo que sabía que tenía dentro.
Los olores en la cocina alteraron uno de sus sentidos e inquietó un estado: El del ánimo.
Disfrutó aquello y del menú durante diecinueve minutos. Aquello era salado, frutal y fresco.
Al terminar colocó unas cosas en el fregadero y otras sobre la encimera. Los detalles del bodegón eran diferentes, el paisaje el mismo.
Venga ahora toca sacar lo mejor de tí. Sabes hacerlo. -repitió con un poco de brío-.
Se acercó al dormitorio y con sigilo tomó las ropas que vestiría acercandose al otro dormitorio de la casa; allí había un espejo que cubría toda la pared que estaba junto a la puerta.
Para ver como quedaría el disfraz de turno con luz natural, levantó la persiana y al tirar de la correa para alzarla esta se quedó su mano, rota. Y la persiana siguió descansando listón a listón como una pared blanda amarillenta que no le dejaba ver la luz.
- No importa.
Pantalones, camiseta, calcetines y zapatillas de deporte fueron colocadas casi a oscuras.
Como no quería que se le hiciera tarde apresuró el ritmo del protocolo justo cuando reanudaba los cordones con una doble lazada.
Terminado el proceso se acercó a la entrada y tomó unas llaves en un cuadrito donde colgados pendían varios juegos ordenados, el bolso, luego se acercó a la puerta, la abrió y salió de casa inspirando antes de dar el primer paso en la calle. Miró al cielo no vió nada, y luego al suelo. No vió nada. La luz en la calle no existía, el cielo estaba opaco, no lograba ver sus pies.
Extraño suceso -pensó- Saca lo mejor de tí, no te asustes acaba de empezar el día.
Como un autómata programado, atravesó el jardín pelado de hierba que había en el barrio, el pasillo angosto y bajó las escaleras que le llevarían al tren de cercanías que lo transportaba a la ciudad.
Se me vá a repetir el bacon toda la mañana, verás. -pensó en tono sarcástico-.
Entrando en la estación metió la mano en el bolso y no se veía las manos, no veía el bolso, no había billete.
No te preocupes, no te preocupes. Hoy, como todos los días no va a pasar nada.
No va a pasar nada, nada. Nisiquiera soy yo, entonces para qué preocuparse.
Confiado en sus ánimos dió un par de pasos que le acercaron al andén, atrevido, seguro y dirigiendo la mirada a las vías del tren en la dirección a la ciudad.
Desde dentro hacia fuera. Saca lo mejor que hay en tí.
Era de día. Todo estaba oscuro, opaco.
No había nada que hacer, las cosas habían cambiado y pretendía ver luz donde no la había.
Se repetía una y otra vez, lo intentaba, se esforzaba, y creía -casi convencido- que así lo lograría.
-Desde dentro hacia fuera. Saca lo mejor que hay en tí.
-Desde dentro hacia fuera. Saca lo mejor que hay en tí.
-Desde dentro hacia fuera. Saca lo mejor que hay en tí.Sabes que puedes hacerlo...
Se apagó la luz, se apagó la luz de dentro. No había nada fuera.
Nada dentro.
Nada fuera.
Nada.
Un placer!!!
Sean felices
...