10/11/09
Puuuuuf...podría intentar transmitir lo que llevo por dentro dejando que me saliesen únicamente las expresiones/canciones que hacen eco, sin esfuerzo de llegar a un texto coherente...
"nosotros somos nuestro relato..."
...
"no te entregues, corazón libre..."
...
"historia del reconocimiento"
...
"remienda con un sueño las alas malheridas..."
...reconocimiento...
"summer of the 69"...
"gracias a la vida"...
reconocimiento...
Tanto tiempo hace que no consigo escribir más de un párrafo con entereza. ¿Tanto me cuesta enlazar mis ideas y mi línea de pensamientos? Están demasiado saltarines mis sentimientos como para permitir la expresión de una sola idea sin cuestionarla...
y ahí llego a esa palabra que tanto resuena...reconocimiento...y sí, parece que su pronunciación remueve en mueve cierto tono de satisfacción como pilar de la estructura de una sonrisa.
No sé, no soy capaz esta vez de hablar al "mundo" (al pequeño mundo que pudiese entrar a leer este pequeñín fotolog). Algo ha cambiado en mí este último año. Y, curiosamente, al tiempo que siento que he de repasar la lección de la humildad, me doy cuenta de que me siento más pequeña y con menos que aportar.
"Cuanto más estudio menos sé"...¿se tratará de eso? ¿cuanto más soluciones y experiencias buscamos y aprendemos, menos sabemos seguir hacia ellas?...
Se entrelazan y enredan tantas ideas que siquiera llegan a visualizaciones...quisiera escribir fuera la pequeña aguja que con paciencia y ternura va deshaciendo todos esos nuditos...como quien entre dos deditos va rozando la red enganchada y va haciendo brotar una línea desenredada...
ciertamente, creo, hay aquí una historia del reconocimiento...del reconocimiento por los demás, del reconocimiento a los demás, del reconocimiento a mí misma...pero quisiera añadirle algo a Adela Cortina (gran socióloga que habló ayer en el Foro Social Mundial -gracias!-)...nos olvidamos de la humildad?
No es mi intención ni mi creencia que reconocimiento y humildad sean polos opuestos, pero sí la importancia de acercarlos para que vayan cogiditos de la mano...sólo imaginando esa escena consigo sentir de tal imaginación una tierna serenidad y fé...fé en los demás y en la amistad.
Si no...hay algo, como es ahora, en estos días que se prolongan ya desde un tiempo, que me alarma, que me inquieta...algo que me hace sentir la existencia como una especie de lucha contra (y digo contra, no con) los demás por tal reconocimiento...
la humildad...qué palabras tan grandes...me siento entre ellas como dentro del pijama de mamá o papá cuando teníamos 2 años...pero si tuviera que describir a qué me refiero...supongo que a la concesión, regular, de un tiempo a nuestros sentidos para que el silencio y la calma nos permitan dejar los miedos y los fantasmas fuera de la habitación y que sean el cariño y amor hacia los demás quienes nos dibujen esa ilusión...de reconocer a la par que amar...y no reconocer para...
añoro desde hace tiempo la calma envolviéndome, entre las sábanas y mi pijama, cuando voy a la cama...cuando es hora de dormir...y siento cierta ansiedad, porque algo falla y no enhebra...
acudo entonces al sonido de las olas...en su regular respirar del mar...que regulan mi respirar...acudo a tiernos recuerdos que te envuelven protegiéndote de la sensación de batalla que se está librando ahí afuera...
y poco a poco, olvidados del resto, se me cierran los ojitos.
y sueño...sueño que vivo, como vivo, pero con fé, confianza, trust, vertrau...en una alegría de reconocimiento donde uno no va detrás de los demás...ni los demás detrás de uno...
¿utópico?
...quizás, pero es ese el sueño que realmente encera mis alas malheridas.
me identifico tanto tantísimo con el texto, este año no nos ha hecho más que creernos que no podemos aportar mucho, que solo cambiamos y que , como siempre, nos lleva la marea
un besito muy grande!