Nichos
2/11/08
Huecos abiertos, sellados, rotos, viejos, sucios. Algunos llenos de vida, de recuerdos, de risas, de llantos. Otros aguardan impacientes su huésped, ansiosos de tragedia y egoístas de almacenar tan preciadas historias.
Silencio, paz, soledad, muerte repleta de vida. Inquieta y fascinada vagabundeo por los pasillos donde cada lapida te cuenta una historia, te conmueve con sus escritos, se personaliza con una foto, unas fechas, un nombre. Coronas dedicadas, flores marchitas, perennes, horribles flores de plástico colorean los pasillos. Tantas historias apiladas, tantas vidas enjauladas, que antes correspondían a un nombre y ahora no son más que un número, una posición -sector 12, pasillo 4, nicho 67-.
Fantaseo preguntándome cual será mi sitio, mi escrito, mis vecinos, de que color serán mis flores, cual será mi fecha. Me sonrió, “A mi me van a incinerar y me echarán al mar. Pero, no tendré vecinos, ni flores, ni escritos, ni lugar pequeño y oscuro que almacene mi historia, mis recuerdos”.
Todavía tengo que decidir que hacer con mi vida después de muerta, por ahora seguiré curioseando por los pasillos.