FELIX RODRÍGUEZ Y SU DICCIONARIO GAY-LÉSBICO
5/24/08
Voy con Leopoldo Alas al Hotel Urban (se ha puesto definitivamente de moda para presentaciones de libros y otros eventos literarios) para la presentación de un particular diccionario del Catedrático de la Universidad de Alicante Félix Rodríguez. Lo ha publicado Gredos, lo que es una garantía de calidad científica y se llama "Diccionario Gay- Lésbico. Contiene más 1.500 entradas todas referidas al mundo de la homosexualidad masculina y femenina. Leopoldo y yo recordamos cuando hace uno años el profesor Rodríguez vino a vernos. Estuvo en mi casa de Cava Baja más de cuatro horas en las que repasamos muchísimos términos. Algunos los habíamos utilizado por primera vez Leopoldo y yo en nuestro libro “¿Entiendes de cocina? Lo que comen los gays”, que estaba recién publicado. Alguna vez durante estos años algún correo del profesor Rodríguez nos había informado que seguía en su laboriosa investigación. La verdad es que ahora reconocemos que ninguno de los dos teníamos ya ninguna confianza en que el Diccionario apareciera. Fue hace unas semanas cuando Laura, una amiga de mi sobrina Sandra, me informó que estaba a punto de presentarse.
A las doce de la mañana en un salón gélido y en el que sin saber cómo se introduce algo de la lluvia que cae sobre un Madrid casi invernal, Eduardo Mendicutti acompañado del editor de Gredos y del propio Félix Rodríguez proceden a la presentación del libro. Hay poca gente, sobre todo son medios de prensa, luego comprobaré la enorme repercusión en los medios y sobre todo a través de Internet que ha tenido la recepción de este diccionario, que viene a llenar un gran vacío que tenía el español urgente. Y digo urgente porque la enorme vivacidad de los términos que este colectivo utiliza hará que pronto tenga el profesor Rodríguez que hacer una nueva versión corregida y aumentada.
Mendicutti, con su habitual y divertida frescura presenta el diccionario y habla de algunas de sus virtudes. Son muchas, como ordenar todo un magma de términos, giros y modos de utilizar las palabras por un colectivo que son muchos más de los que los que los habituales fachas de los foros de Internet suponen. Se detiene Mendicutti en la palabra "chulo", que dice que ha cambiado (y no le falta razón) completamente de significado. Antes era un proxeneta, un prostituo, ahora es sólo un tío bueno y si es un chulazo, ya es lo más.Mendicutti fue una de las personas consultadas, como Leopoldo Alas, Luis Antonio de Villena, Biendicho, Armand de Fluviá y yo mismo, entre otros escritores que colaboramos y aportamos algunos términos al profesor Rodríguez, que cuenta en su austera presentación las fuentes en las que ha bebido y se ha alimentado para colocar en la órbita de la lexicografía tantos términos, palabras, neologismos y giros coloquiales como los que forman su libro. Leopoldo ve en las tensas preguntas de una joven periodista con aire pijo, una homofobia latente. Todavía hay mucha e incomprensiblemente también, y en alto grado, entre las generaciones jóvenes. El editor confiesa que el diccionario va a morir de éxito y que ya habrá que pensar en una edición aumentada. Hay términos fugaces y otros que nacen cada día de la fértil imaginación y soltura de los gays y lesbianas españoles. De regreso a casa me paro en un término “abuelita”. Dice el diccionario que es una palabra “que algunos intelectuales y escritores utilizan para referirse a cierto conocido poeta”. Tampoco se atreve el profesor Rodríguez a decir el nombre. Lo diré yo, se trata de Vicente Aleixandre, que tuvo que ocultar su homosexualidad durante el franquismo, pero que en los círculos literarios y poéticos de los más jóvenes siempre le llamamos cariñosamente “la abuelita”. “La tía abuela”, como vive todavía, ya diré otro día quién es. Aunque él haga outing histórico, no se lo voy a hacer yo a él aquí. De todas formas ya todos los armarios son de cristal, como dice Leopoldo.