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PEPA FLORES DE NUEVO

Vamos al palacio de la calle Zurbano que ocupa la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España. Se presenta un nuevo libro sobre Marisol/Pepa Flores, ese mito viviente que hace 25 años dijo adiós a todo esto y se convirtió en una mujer corriente que vive su vida al margen de la inmensa fama que la persigue y que no le permite acabar con ese su otro yo Marisol, la fulgurante estrella que durante casi dos décadas iluminó el mundo del espectáculo español. Asiste un público tan extraño como los presentadores ¿qué tienen en común Angela Carrasco, Luis Alberto de Cuenca por ejemplo, con Pepa Flores? Ellos explicaron en sus palabras su relación con la estrella malagueña. El público era aún más variopinto, desde una arrugadísima Lita Trujillo a la bella Claudia Gravi o el ex marido de Mar Flores, el conde Constanza di Castiglione. No faltó, Carola, la hija de Fernán Gómez y María Dolores Pradera, ni Encarnita Polo. La única novedad que ofrece el libro, espléndidamente ilustrado, es una entrevista inédita con la mítica Pepa Flores. La primera en 25 años hablando de sus películas y su vida cinematográfica. Recuerdo y transcribo a continuación un artículo que escribí para el ABC cuando salió el anterior libro sobre la estrella.

PEPA FLORES
Fue un rayo de luz, un ángel, una racha de aire fresco sobre un páramo muerto, una sonrisa abierta sobre un país entristecido, una imagen ideal, una ilusión. Fue el icono del despertar sexual de varias generaciones, la erótica imposible de toda una época. Fue un puño en alto en defensa de los oprimidos, un grito de libertad, una galería de perpetuas que luchaban por su dolor y por su liberación... Pero también había sido una niña explotada, una adolescente utilizada, una mujer oprimida, maltratada, ultrajada, un sueño deshecho y un montón de ilusiones fracasadas. Fue y es, sobre todo, la imagen de la dignidad conseguida a lo largo de mucha renuncia y a costa del silencio y de la lejanía. Es la plasmación más clara de un largo desencanto que todavía no ha terminado. La llamaron Marisol y ella luego luchó mucho tiempo por ser quien de verdad era, por ser Pepa Flores, una mujer a la que le habían robado lo mejor de sus años, pero también un mito contra el que ni ella misma puede luchar. Ahora un libro y una recopilación de sus mejores canciones nos devuelven una imagen completa de quien sigue siendo una referencia sentimental para millones de españoles y un jirón de nuestra memoria colectiva. Una artista única, a la que le negaron expresar lo mejor que llevaba dentro y una voz ronca y rota que decía su verdad más desnuda.
Pero que nadie piense que Pepa Flores ha transigido, que ha aceptado esa vuelta a la actualidad y al candelero. Hace mucho tiempo que perdió el control de su propia imagen pasada. Pepa Flores no tiene poder para que podamos olvidar a Marisol, la niña y la joven que fue tal vez a su pesar. También eso se lo arrebataron. Y aunque tuviera control para impedir que Marisol volviera, nada podría hacer para luchar contra ese fantasma, que fue un ángel y un rayo de luz que todavía no ha dejado de lucir. Nada ha podido hacer Pepa Flores por impedir que ese libro y esas canciones lleguen a nuestras manos. Dicen que ni siquiera ha querido colaborar, deshacer malos entendidos, explicar su verdad, que ella guarda como su único capital (porque sabe en su lucidez de ahora que si es quien es porque antes fue Marisol), contar una historia de la que apenas conocemos unos fragmentos. Dicen los que la conocen que Pepa ha aceptado este revival con sabio estoicismo y un poco de fastidio. Sólo siente que otra vez le han robado la libertad de pasearse por las calles de Málaga sin que nadie vuelva la cara, de bajar a la playa sin temer que aparezca un reportero en busca de una exclusiva. Ahora Pepa Flores ya ha aprendido a convivir con Marisol, ese espectro de su pasado que la persigue.
En su lucha por dejar de ser quien fatalmente es, Pepa Flores ha conseguido dotar a su mito de un elemento más, tal vez el más decisivo y fatal. El del silencio y la lejanía. El del misterio que es en definitiva el elemento esencial de los mitos. Pero que nadie vea en esto una elaboración. Pepa Flores sólo quiere que la olvidemos y que la dejemos ser una mujer cualquiera, con su familia, con sus problemas y con su compromiso. Una vez más el destino le ha jugado una mala pasada. Pero quien no entienda su postura y su decisión, su renuncia a la fama, al dinero, a una vuelta esplendorosa y millonaria, es que no ha comprendido nada de lo que Marisol o Pepa Flores, Pepa Flores o Marisol significa para todos nosotros. La hemos hecho un mito, una referencia insustituible, el símbolo de un anhelo, de un ansia, de un deseo, de un fracaso, de un desencanto... Y ella no lo puede evitar. Pepa Flores es el símbolo, a su pesar, de una sociedad que en lo único que no ha sabido seguirla es en esa dignidad final que ahora es su mejor ejemplo. (ABC, marzo- 1999)




On May 22 2008 488 Views



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Afor_visuales2 On 23/05/2008

La hija de Fernán-Gómez se llama Elena, Carola era su madre. Tenían el mismo apellido porque nunca doña Carola Fernán-Gómez, gran dama de la escena española, dijo quién era el padre del gran actor, aunque se sospechaba que era un personaje muy conocido de la época. Su nieta Elena se parece tanto y tiene ya casi la misma edad con la que murió la inolvidable interprete que tal vez por eso confundí sus nombres.





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